El capricho de ser uno mismo... La libertad en uno de evocar contextos que parezcan a los demás una pura distrofia del raciocinio, deberían de sobrar para elevarnos al "SER HUMANO" la metamorfosis perfecta entre corazón-arte-razón.
Nos engañamos si la actuación no parte del sentir, aunque nos equivoquemos hasta extremos insospechados, la vida y a nuestros semejantes desde esa metamorfosis que nos convierte en seres humanos. La máscara que protege a la persona de la realidad está hecha de miedo, de debilidad, de la urgente necesidad de ayuda... y somos nosotros mismos los que huimos despavoridos a escondernos en el despotismo, en una posición de agresiva defensa y una postura de fuerza violenta, que nos aisla marcádamente de los demás. Y nos resignamos a ello, viendo las escasas manifestaciones de solidaridad y apoyo colectivo como un insulto a nuestro "EGO" exultante y solo.
No hemos de olvidar que somos "SERES HUMANOS", personas individuales con fines colectivos. Y no olvidemos lo "IMPORTANTE" que somos todos y todas (nuestros silencios y nuestras voces, colectivas o individuales). Y, por favor, no olvidemos que "NADIE ES MÁS QUE NADIE". Lo demás es puro y duro dogmatismo.
El capricho de ser uno mismo... es el capricho de ser rebelde, libre el pensamiento y la causa solidaria en la conciencia.
El capricho de ser uno mismo... amor y arte, agua y carne.