martes, 23 de junio de 2020

Siguendo un reciente artículo de Omar Páramos y Francisco Medina profundizamos en el mensaje del Doctor Gerardo Ceballos, mencionado en los dos entradas anteriores de este blog.

"Para el doctor Gerardo Ceballos no hay duda de que las enfermedades emergentes como el Covid-19 son resultado de la acelerada pérdida de flora y fauna en el mundo.[...]"

"A fin de explicar cómo la biodiversidad sirve de cortafuegos a la propagación de los padecimientos zoonóticos (es decir, aquellos que saltan de los animales al humano), el investigador del Instituto de Ecología de la UNAM pide imaginar a un virus que llega a un entorno donde hay un 95 por ciento de especies a las que no puede infectar."

"“Si eso sucede, al no encontrar fácilmente a individuos qué contagiar el patógeno se diluye pronto, pero cuando el hombre deforesta, contamina, introduce flora y fauna a nuevos ambientes, trafica con animales y perturba cuanto hábitat tiene enfrente, muchas especies no susceptibles al patógeno desaparecen, proliferan las que sí lo son y las epidemias corren rápido. En otras palabras, nosotros creamos las condiciones perfectas para que este nuevo virus se propagara con celeridad y diera pie a la crisis sanitaria global hoy vivida”."

Todo esto ya lo adelantába, Ceballos, en el post anterior. Los científicos, esas voces que han sido silenciadas sistemáticamente y que los mass media han ignorado como si no hubieran dicho nunca nada. Por cierto, lo de los mass media es ya demencial porque no funcionan según noticias/información/bien público, si no como altavoces del poder, de filtros de la información que al poder le interesa que llegue y se amplifique a la población.

"El 6 de mayo de 2019 la ONU alertaba (a través del IPBES) que enfrentamos una amenaza igual o más apremiante que la del cambio climático: la inminente extinción de más de un millón de especies, algo jamás visto desde que el humano camina por la Tierra. “Una de las consecuencias de esta pérdida de biodiversidad es la aparición de nuevas enfermedades. No ha pasado un año desde que recibimos aquel aviso y ya nos tiene en jaque una pandemia. Eso no es casual”."

La información cruzada sobre la aparición del SARS-CoV-2 desde una aparición fortuita de infección a una infección provocada por una manipulación genética en laboratorio ha dado lugar a una amplia gestación de teorías conspiranoicas o relatos ficticios que aclaraban la realidad. Incluso yo he dudado a la hora de distinguir estre estas dos posibilidades.

"El 14 de abril, en el Washington Post, el columnista Josh Rogin sugería que el SARS-CoV-2 habría sido creado en el Instituto de Virología de Wuhan, y presentaba como evidencia un par de cables de 2018 donde personal diplomático de Estados Unidos señalaba los diversos experimentos realizados con cepas de coronavirus y la poca seguridad observada entonces en el complejo chino."

Ceballos aclara que

"[...] el trasfondo de esta versión es un sinsentido, en especial porque el SARS-CoV-2 ha sido estudiado a detalle, su genoma secuenciado y todos los datos genéticos indican lo mismo: es muy parecido al RaTG13 (virus presente en los murciélagos Rhinolophus affinis), con una similitud entre ambos del 96 por ciento."

Y añade

"“Si la semejanza fuera del 99.9 por ciento podríamos sospechar de una manipulación de laboratorio, pero crear el cuatro por ciento de una cadena es científica y tecnológicamente imposible. Me sorprende que haya periódicos que se decanten por estas versiones sin considerar no sólo que el salto de padecimientos del animal al hombre es común y ha pasado antes —como con la peste negra o la gripe española—, sino que este fenómeno se ha acelerado a tal grado que hemos visto esto más de 100 veces en los últimos 40 años, como dan testimonio el SARS, el MERS o la fiebre de Lassa”.
Por ello, en vez de atender a teorías conspiranoicas, el experto pide no apartar la mira de las prácticas que en realidad habrían detonado no sólo la nueva enfermedad, sino su expansión desbordada: la explotación de especies y la alteración antropogénica de los hábitats."

Ceballos viene impulsando la iniciativa Global Stop Extinction contra las prácticas ilegales de convivencia y venta de animales, tanto domésticos como salvajes, en los mercados húmedos de Asia

"No obstante, el especialista sabe que esto implica ir de frente contra un negocio que emplea a 14 millones de individuos, que vende más de 100 millones de ejemplares animales al año y que genera ganancias anuales de 75 mil mmdd (más que todo el mercado ganadero de los EU), por lo que anticipa una tarea nada fácil."

En este parón sanitario de la vida social, se han visto animales salvajes deamblando por las calles de pueblos y ciudades. Esto viene a decir que estamos demasiado cerca de estas poblaciones salvajes y presionando sobre sus ecosistemas y sin ecosistemas y animales que sirvan de filtro la posiblididad de una interacción zoonótica se hace ya realidad tras esta pandemia.

Ceballos nos dice

"“Ya nos habíamos arriesgado con esa primera epidemia del síndrome respiratorio agudo severo, que fue muy grave y más mortal que ésta, aunque menos virulenta y se logró contener, y lo mismo pasó con el MERS. Lamentablemente no aprendimos la lección y estamos aquí”."

En

"[...] 2007— donde el doctor Philip Hunter preguntaba si estamos listos para el siguiente gran evento pandémico y concluía diciendo: “Por demasiado tiempo hemos soslayado el desarrollo de estrategias para responder a emergencias de salud pública y las comunidades tienen muy poco equipo para enfrentar epidemias súbitas, no se diga ya una pandemia global. Ojalá el espectro de una pandemia devastadora e inminente aniquile esta falsa sensación de seguridad y haga que las mentes y presupuestos de los gobiernos, y de las comunidades de investigación, se concentren en prevenir el siguiente gran azote”."

El doctor Ceballos concluye con una reflexión que se contrapone a la critica de ciertos personajes públicos influyentes que aseguran que después de muchas advertencias nada se hizo contra esas pandemias que los científicos anundiaban que vendrían

"“Cuando encontremos una vacuna podremos retomar nuestras vidas como bien podamos, aunque el impacto social y económico durará años; espero que el sistema no colapse. Cuando digo que discrepo es porque no podemos darnos el lujo de pensar que ésta es la primera de muchas pandemias que se avecinan. Si salimos de aquí deberemos verla como una última llamada de atención; no creo que tengamos la capacidad de brincar más eventos similares a futuro”."


Os dejo el enlace por si os interesa lo que en él se dice