Siguendo
un reciente artículo de Omar Páramos y Francisco Medina
profundizamos en el mensaje del Doctor Gerardo Ceballos, mencionado
en los dos entradas anteriores de este blog.
"Para
el doctor Gerardo Ceballos no hay duda de que las enfermedades
emergentes como el Covid-19 son resultado de la acelerada pérdida de
flora y fauna en el mundo.[...]"
"A
fin de explicar cómo la biodiversidad sirve de cortafuegos a la
propagación de los padecimientos zoonóticos (es decir, aquellos que
saltan de los animales al humano), el investigador del Instituto de
Ecología de la UNAM pide imaginar a un virus que llega a un entorno
donde hay un 95 por ciento de especies a las que no puede infectar."
"“Si
eso sucede, al no encontrar fácilmente a individuos qué contagiar
el patógeno se diluye pronto, pero cuando el hombre deforesta,
contamina, introduce flora y fauna a nuevos ambientes, trafica con
animales y perturba cuanto hábitat tiene enfrente, muchas especies
no susceptibles al patógeno desaparecen, proliferan las que sí lo
son y las epidemias corren rápido. En otras palabras, nosotros
creamos las condiciones perfectas para que este nuevo virus se
propagara con celeridad y diera pie a la crisis sanitaria global hoy
vivida”."
Todo
esto ya lo adelantába, Ceballos, en el post anterior. Los
científicos, esas voces que han sido silenciadas sistemáticamente y
que los mass media han ignorado como
si no hubieran dicho nunca nada. Por cierto, lo de los mass media es
ya demencial porque no funcionan según noticias/información/bien
público, si no como altavoces del poder, de filtros de la
información que al poder le interesa que llegue y se amplifique a la
población.
"El
6 de mayo de 2019 la ONU alertaba (a través del IPBES) que
enfrentamos una amenaza igual o más apremiante que la del cambio
climático: la inminente extinción de más de un millón de
especies, algo jamás visto desde que el humano camina por la Tierra.
“Una de las consecuencias de esta pérdida de biodiversidad es la
aparición de nuevas enfermedades. No ha pasado un año desde que
recibimos aquel aviso y ya nos tiene en jaque una pandemia. Eso no es
casual”."
La
información cruzada sobre la aparición del SARS-CoV-2 desde una
aparición fortuita de infección a una infección provocada por una
manipulación genética en laboratorio ha dado lugar a una amplia
gestación de teorías conspiranoicas o relatos ficticios que
aclaraban la realidad. Incluso yo he dudado a la hora de distinguir
estre estas dos posibilidades.
"El
14 de abril, en el Washington Post, el columnista Josh Rogin sugería
que el SARS-CoV-2 habría sido creado en el Instituto de Virología
de Wuhan, y presentaba como evidencia un par de cables de 2018 donde
personal diplomático de Estados Unidos señalaba los diversos
experimentos realizados con cepas de coronavirus y la poca seguridad
observada entonces en el complejo chino."
Ceballos
aclara que
"[...]
el trasfondo de esta versión es un sinsentido, en especial porque el
SARS-CoV-2 ha sido estudiado a detalle, su genoma secuenciado y todos
los datos genéticos indican lo mismo: es muy parecido al RaTG13
(virus presente en los murciélagos Rhinolophus affinis), con una
similitud entre ambos del 96 por ciento."
Y
añade
"“Si
la semejanza fuera del 99.9 por ciento podríamos sospechar de una
manipulación de laboratorio, pero crear el cuatro por ciento de una
cadena es científica y tecnológicamente imposible. Me sorprende que
haya periódicos que se decanten por estas versiones sin considerar
no sólo que el salto de padecimientos del animal al hombre es común
y ha pasado antes —como con la peste negra o la gripe española—,
sino que este fenómeno se ha acelerado a tal grado que hemos visto
esto más de 100 veces en los últimos 40 años, como dan testimonio
el SARS, el MERS o la fiebre de Lassa”.
Por
ello, en vez de atender a teorías conspiranoicas, el experto pide no
apartar la mira de las prácticas que en realidad habrían detonado
no sólo la nueva enfermedad, sino su expansión desbordada: la
explotación de especies y la alteración antropogénica de los
hábitats."
Ceballos
viene impulsando la iniciativa Global Stop Extinction contra las
prácticas ilegales de convivencia y venta de animales, tanto
domésticos como salvajes, en los mercados húmedos de Asia
"No
obstante, el especialista sabe que esto implica ir de frente contra
un negocio que emplea a 14 millones de individuos, que vende más de
100 millones de ejemplares animales al año y que genera ganancias
anuales de 75 mil mmdd (más que todo el mercado ganadero de los EU),
por lo que anticipa una tarea nada fácil."
En
este parón sanitario de la vida social, se han visto animales
salvajes deamblando por las calles de pueblos y ciudades. Esto viene
a decir que estamos demasiado cerca de estas poblaciones salvajes y
presionando sobre sus ecosistemas y sin ecosistemas y animales que
sirvan de filtro la posiblididad de una interacción zoonótica se
hace ya realidad tras esta pandemia.
Ceballos
nos dice
"“Ya
nos habíamos arriesgado con esa primera epidemia del síndrome
respiratorio agudo severo, que fue muy grave y más mortal que ésta,
aunque menos virulenta y se logró contener, y lo mismo pasó con el
MERS. Lamentablemente no aprendimos la lección y estamos aquí”."
En
"[...]
2007— donde el doctor Philip Hunter preguntaba si estamos listos
para el siguiente gran evento pandémico y concluía diciendo: “Por
demasiado tiempo hemos soslayado el desarrollo de estrategias para
responder a emergencias de salud pública y las comunidades tienen
muy poco equipo para enfrentar epidemias súbitas, no se diga ya una
pandemia global. Ojalá el espectro de una pandemia devastadora e
inminente aniquile esta falsa sensación de seguridad y haga que las
mentes y presupuestos de los gobiernos, y de las comunidades de
investigación, se concentren en prevenir el siguiente gran azote”."
El
doctor Ceballos concluye con una reflexión que se contrapone a la
critica de ciertos personajes públicos influyentes que aseguran que
después de muchas advertencias nada se hizo contra esas pandemias
que los científicos anundiaban que vendrían
"“Cuando
encontremos una vacuna podremos retomar nuestras vidas como bien
podamos, aunque el impacto social y económico durará años; espero
que el sistema no colapse. Cuando digo que discrepo es porque no
podemos darnos el lujo de pensar que ésta es la primera de muchas
pandemias que se avecinan. Si salimos de aquí deberemos verla como
una última llamada de atención; no creo que tengamos la capacidad
de brincar más eventos similares a futuro”."
Os
dejo el enlace por si os interesa lo que en él se dice
