El
6 de abril del presente, el periodista Pablo Rivas escribe un
artículo para El Salto que a mi parecer resulta demoledor en cuanto
a la información que lanza y que ha pasado desapercibida con todo el
ruido mediático que resulta de la vida cotidiana.
"La
comunidad científica lleva décadas alzando la voz sin que gobiernos
y empresas hagan caso. La destrucción de ecosistemas sanos y
vírgenes, y la llegada del ser humano a zonas donde hasta ahora su
presencia era insignificante, supone un riesgo para la salud global.
La actual crisis del coronavirus es un vivo ejemplo de ello."
Desde
la década de los 70, ecologistas
y
científicos de variadas disciplinas pero sobre todo de aquellas más
directamente relacionadas con los ecosistemas, la naturaleza, los
animales han gritado a los cuatro vientos que el daño, que la
humanidad y su sistema político/económico vigente, venía haciendo
a la tierra era desmesurado y pasaría factura en un futuro no muy
lejano.
En
2018 la OMS incluía en su lista de patógenos infecciosos una
enfermedad "X" desconocida pero capaz de generar una
infección descontrolada. (Anotado del artículo)
La
destrucción de ecosistemas causada por la voracidad humana va en
aumento aunque desde los ámbitos científico y ecologista se hace
incapié en frenar tal destrucción para prevenir nuevas pandemias
"[...]
El 60% de las enfermedades infecciosas que nos afectan
provienen de de animales, según un estudio del Centro de
Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Edimburgo, un
porcentaje que se eleva al 75%
cuando hablamos de las nuevas patologías, según otra
investigación de la misma universidad."
La
zoonosis está presente por la invasión del humano en comunidades
animales salvajes y por la interacción de estos animales salvajes
con comunidades de ganado domésticos destinado a la cria intensiva
para consumo humano. Esta cría intensiva rompe todo los controles de
autenticidad y naturalidad y, atiborrados de medicinas y hacinados en
un medio totalmente contranatura, en naves desde que nacen hasta que
mueren, la
propensión a ser portadores de patógenos mortales para el ser
humano es altamente problable.
Si
a esto unimos la desaparición, por acción humana, de especies en el
equilibrio ecosistémico, acabamos con las barreras naturales para
que esos patógenos no nos afecten o su efecto sea atenuado.
"Para
que una enfermedad infecciosa se transmita se requiere la interacción
de múltiples especies, y en numerosas ocasiones hace falta una
intermedia, como mosquitos, garrapatas o pulgas, a la que se denomina
vector. Las enfermedades transmitidas por vectores representan el
17% del total de patologías infecciosas, según datos de la OMS,
y cada año matan a 700.000 personas y afectan a en torno a 1.000
millones de humanos."
Los
datos y la información siguen siendo demoledores
"La
magnitud de la catástrofe causada por el covid19 no tienen
precedentes en un siglo, pero sí los hay a menor escala. En 1999 un
brote de la enfermedad de Nipah, con una letalidad del 40%,
causó estragos en Malasia. El origen de este virus está en una
especie de murciélago. La principal teoría sobre su propagación
señala que el murciélago contagió en primer lugar a cerdos criados
como ganado, y de ahí se propagó al ser humano. Las poblaciones de
Pteropus vampyrus o gran zorro volador, la especie de murciélago que
transmitió el virus, han sido desplazadas de sus entornos naturales
debido a la deforestación y los incendios, lo que les ha conduciéndo
cada vez más cerca de asentamientos urbanos. “Cuando las personas
entran en contacto con especies con las que no ha evolucionado para
convivir, y la ocupación del suelo por parte de la civilización se
adentra cada vez más en entornos salvajes, mayor es el riesgo de
aparición de una pandemia”, exponen desde Ecologistas en Acción."
A
esta altura es muy difícil decir que el ser humano so es el
responsable de su propia destrucción. Seguir por el camino que
llevabámos antes del parón que nos ha producido esta pademia del
COVID-19. ¿hemos aprendido algo precisamente en este parón?
"La
última edición del informe Planeta Vivo, publicada en 2018 por el
Fondo
Mundial para la Naturaleza
(WWF), señala que las poblaciones de vertebrados han disminuido un
60% entre 1970 y 2014, una reducción que “es particularmente
pronunciada en los trópicos, siendo América del Sur y América
Central las regiones que sufrieron la disminución más dramática:
89% en el mismo período."
"De
la misma manera, el Índice Agua Dulce, que mide las poblaciones
animales en estos frágiles ecosistemas —ríos, arroyos, humedales
y lagos se encuentran entre las áreas más amenazadas— muestran un
descenso de las poblaciones del 83% desde 1970."
"La
causas de esta situación son claras y conocidas. La destrucción y
degradación de hábitats, la contaminación, la distribución de
especies invasoras, la contaminación y, por supuesto, el cambio
climático están detrás de lo que se conoce como la Sexta extinción
masiva de especies. Y sí, el Homo sapiens está detrás de todas
ellas."
"Es
por ello que las organizaciones ecologistas defienden para frenar
esta situación “la restauración de los territorios degradados por
la acción humana, la protección de las tierras salvajes y la
biodiversidad, el abandono de las prácticas de explotación abusiva
del medio natural y un cambio de paradigma hacia una economía que
respete la naturaleza”, tal como señalan desde Ecologistas en
Acción. Como remarcan desde la organización, “el mantenimiento de
los servicios ecosistémicos que suponen beneficios esenciales para
la salud humana es la mejor garantía de supervivencia”."
Esperemos
haber aprendido algo de todo esto y de verdad, "la nueva
normalidad" nos lleve a cambiar los paradigmas humanos de vida,
de relaciones con os ciclos naturales, de respeto a la tierra, de
fusión con los ecosistemas.
No
somos nosotros los que tenemos que someter a la Naturaleza. Nuestro
cometido es integrarnos en ella siendo y haciendola sostenible.
Aquí
os dejo el enlace del artículo: