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domingo, 31 de mayo de 2020






Esta "Poesía de Emergencia" ha llegado al final. Al menos sí al final de un ciclo: ¿será definitivo? Vosotrxs mismxs...
Han sido 123 poemas, de 123 poetas y poetisas. 1, 2, 3... y aquí paro.
De todas formas agradeceros de corazón el haber llegado a perder una mínima parte de vuestro tiempo en mirar por esta ventana aunque haya sido una sola vez o un de vez en cuando. Y por si volviera, o no, después del agradecimiento solo un Ciao desde esta "Poesía de Emergencia".
De todas formas en este blog se sucederán, se alternarán, decaerán o surgirán nuevos aires y nuevos tiempos eNTRe TeXToS y más poesía. La ilusión que no se pierda al igual que la esperanza y el horizonte y el amor y la libertad y la fraternidad y el apoyo mutuo y la solidaridad.
Salud...


 
Invictus

Más allá de la noche que me cubre negra
como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.

Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera
y lágrimas donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años me encuentra,
y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma. 

William Ernest Henley



Blues de la diáspora

Así que, aquí estás,
demasiado extranjero para casa y
demasiado extranjero para aquí.
Nunca suficiente para los dos.

Ijeoma Umebinyuo


 
 

sábado, 30 de mayo de 2020



Tiempos modernos


Atravesamos unos tiempos calamitosos
imposible hablar sin incurrir en delito de contradicción
imposible callar sin hacerse cómplice del Pentágono.
Se sabe perfectamente que no hay alternativa posible
todos los caminos conducen a Cuba
pero el aire está sucio
y respirar es un acto fallido.
El enemigo dice
es el país el que tiene la culpa
como si los países fueran hombres.
Nubes malditas revolotean en torno a volcanes malditos
embarcaciones malditas emprenden expediciones malditas
árboles malditos se deshacen en pájaros malditos:
todo contaminado de antemano.

Nicanor Parra



 
Aquella voz

Nos damos las manos con frenesí:
– ¡Sí, eres tú! ¡Sí, soy yo, si!

Y son los jóvenes nuevos, que fueron niños ayer.
¡Oh, qué alegría, poder volverlos a ver!

¡Y allá en la sombra de aquel rincón,
sólo el recuerdo de aquella voz!

Zenobia Camprubí Aymar

viernes, 29 de mayo de 2020



Las cadenas

Deseé amarlo todo y ahora soy desgraciado, 
porque he multiplicado las causas de mis penas. 

Innumerables lazos sutiles y dolorosos 
unen mi alma a las cosas en todo el universo. 

Todo me atrae al mismo tiempo 
y con igual atractivo: lo cierto, por sus resplandores, 
y lo desconocido por sus velos. 
Un estremecido trazo de oro une mi corazón al sol, 
y largos hilos de seda lo enlazan con las estrellas. 

La armonía me encadena al aire melodioso, 
la suavidad del terciopelo a las rosas que acaricio. 
He hecho de una sonrisa cadena de mis ojos, 
y de un beso cadena de mi boca. 

Mi vida pende de esos frágiles lazos, 
y estoy cautivo de los mil seres que amo. 
A la menor sacudida que un soplo les imprime, 
siento que se desgarra algo de mí mismo.


René François Armand Prudhomme 
(Sully Prudhome)


de En mi pequeño huerto


I



En mi pequeño huerto
Brilla la sonrosada margarita,
Tan fecunda y humilde,
Como agreste y sencilla.

Ella borda primores en el césped,
Y finge maravillas
Entre el fresco verdor de las praderas
Do proyectan sus sombras las encinas,
Y a orillas de la fuente y del arroyo
Que recorre en silencio las umbrías.

Y aun cuando el pie la huella, ella revive
Y vuelve a levantarse siempre limpia,
A semejanza de las almas blancas
Que en vano quiere ennegrecer la envidia.

II

Cuando llega diciembre y las lluvias abundan,
Ellas con las acacias tornan a florecer,
Tan puras y tan frescas y tan llenas de aroma
Como aquellas que un tiempo con fervor adoré.


Rosalía de Castro




jueves, 28 de mayo de 2020



Indeseable

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

José Emilio Pacheco



De la hermosa luna

De la hermosa luna los astros cerca
hacia atrás ocultan luciente el rostro
cuando aquella brilla del todo llena
sobre la tierra…

Safo de Mitilene

miércoles, 27 de mayo de 2020

El buen momento

Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.

Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.

Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.

Y no es posible librarse
de su recuerdo.

José Hierro



 
El hábito de habitarnos

Me pregunto si es esto:
las palabras encajando en las notas,
la calma del equilibrio minúsculo
y el mínimo sobresalto que sale de dentro,
lo
ajeno
que
ya
es
propio.

Me pregunto si es esto:
el recuerdo en presente,
la mano experta tendida sin rozar apenas,
un silencio cómodo habitando entre miradas,
la
rutina
que
ya
es
perenne.

Cada noche
abrazo la respuesta.

Elvira Sastre

martes, 26 de mayo de 2020



Paisaje

Igual que las antenas de los televisores
tiendo a veces mis brazos para captar tu imagen,
Frío árbol de aluminio.
Y voy por la ciudad buscándote,
llamándote,
auscultando uno a uno los canales del viento.
Se me llenan los ojos de anuncios y señales,
de violencias ajenas, de misterios vulgares.
Pero tú no apareces.
Igual que las antenas de los televisores
tiendo mis fríos brazos de aluminio
en todas direcciones
para ver si te encuentro.
Abro mi pecho acústico para oír tus palabras
que lleguen por mis brazos
al corazón sonoro.
Pero tu voz no llega.
¿Dónde estás?
¿Por dónde pasa el río tembloroso de tu imagen?
¿Dónde estás?
No te encuentro. No capto
tu huella de luciérnagas.
Y me quedo en la noche
igual que las antenas de los televisores
con mis rígidos brazos como árbol de aluminio.

Manuel José Arce Leal



 
El hambre ocurre

el hambre
su alquimia pertinaz

transmutación violenta
en la costilla

tener un hombre vivo entre los dedos
tirárselo a la muerte

el hambre es una muerte
que se hace la olvidada
se demora

finge buscar su cita en la libreta

pero al final te toca
y es una brea
inarrancable

no deja cicatriz

o sustrae al más pequeño de la casa
lo convida
al baile helado

el hambre ocurre
esto lo escribo en Costa Rica
estamos en setiembre ochenta y cinco

pero resulta
la muerte aquí es católica apostólica
el sueño en que moramos no resiste
este grillete
así nadie comenta
el hambre queda en rasgo de mal gusto

la paz

aquí la paz se nutre con la sangre

Ana Istarú

lunes, 25 de mayo de 2020



Año 2020

Por las arboledas del Tamarit
han llegado los perros de plomo…
F.G.L.

Habíamos olvidado
que a pesar del buen augurio
de los idus de marzo
ese día asesinaron a César.

Pero sobre todo habíamos olvidado
que era el equinoccio de primavera
cuando las noches se hacen iguales
a los días—
Sabíamos que en los parques cerrados
no podían entrar los niños
por la gran epidemia del coronavirus
que parecía asolar el mundo
pero que dentro retoñaban los árboles
y revoloteaban las mariposas.

Teníamos miedo
aunque en lo hondo de la memoria
sabíamos todos los hombres
que pronto triunfaría la vida
y que las ciudades arderían de festejos.
 
Antonio Ferres
 
 
 
Nosotros

Nosotros seremos los héroes,
se verán nuestras fotos
exhibidas en los muros,
seremos un ejemplo
para el olvido.
Por nuestros nombres
se harán revelaciones,
y por nuestras tumbas
los poetas escribirán sus versos. 

Lilian Uribe Gutiérrez