miércoles, 23 de febrero de 2011

23 de febrero

¡Quieto todo el mundo! Así, pistola en mano e imagen para el recuerdo, se deleitó Antonio Tejero en una pantomima de seriedad inquietante. Porque así todo y aun pareciendo una chapuza tuvo su punto de inflexión en la vida política de este país: esos políticos se acojonaron tanto que claudicaron hasta hacerse casta comandadas por el señor de las españas, quien amarró bien las maromas, los cabos y los machos.
Lo inquietante para mí fue el aparecer en una lista (por ser nieto de ?), preparada por los fascistas de un pueblo de unos 1500 habitantes y prestos, alrededor de una mesa redonda, a utilizar sus armas contra sus enemigos los rojos. La llamada que esperaban nunca llegó porque el señor de las españas se rajó en último momento aunque aparezca como salvapatrias. Muchos de esos añorantes privilegiados y fascistas estuvieron preparados para reanudar la cruzada.
Pero aquella pantomima terminó porque se hizo con un fin... los teléfonos no sonaron. La imagen renovada y limpia del señor de las españas, impoluta. Los autores procesados y pensionistas.
La vida nos sigue. Aquel recuerdo vivo aún lo está por una lista de nombres que ya quisiera tener hay en mi poder. La preparación y materialización de aquel golpe frustrado por sus autores fue un camelo para mantener el nuevo Orden establecido: la monarquía parlamentaria con todo su peso y trascendencia. Y los político se plegaron a este Orden. Y los españolitos de a pié, también.
Lo que ocurrió aquel día con el mediático actor Antonio Tejero frustró la intentona de establecer otro Orden, de que el señor de las españas dejara su rpivilegiado estatus y estas tierras con el consiguiente beneficio para las arcas del Estado.
Lo lamantable de todo es que los fascistas preparados esperaban una llamasda y unas órdenes para resucitar otra cruzada. Esos eran los tontos de turno, esos nostálgicos perros de presa que se iban a saber prestar, expoleados por la salvación de España, su servicio en aterrar a los epañoles nuevamente. De ahí las listas llenas, nuevamente, de inocentes ideológicos o familiares de ?