En el fondo pudiera ser que me compadeciera de l@s afiliad@s, masa base, de los partidos políticos. Ell@s sólo son los ceros (a la derecha) que esos partidos necesitan para justificar los ingresos provenientes de los fondos públicos convertidos en subvenciones (que tienen el efecto de primar con dinero público a entidades privadas en nombre de no se qué bien social que desvía la atención del interés primordial).
Todos los partidos políticos están manejados o manipulados, en la sombra, por cúpulas inamovibles en las que se reparte y equilibra el poder y que se van regenerando, necesariamente, al ir desapareciendo sus miembr@s. En este sentido, añado, que tod@s l@s polític@s de esas cúpulas se encuentran en el mismo mar y navegan por sus aguas en yates de lujo, codeándose con poderos@s banqueros, empresari@s sin escrúpulos y especuladores finacieros anónimos: son la "élite" que dirige los designios de este planeta, la verdadera mafia voraz que empobrece a los países con el resultado que padecemos en estos tiempos de crisis impuesta por ell@s mism@s.
Profundizando un poco en la "crisis" me atrevo a decir, ante la absoluta injusticia que este sistema capitalista nos ha creado e impuesto, que el antagonismo, el abismal desequilibrio, entre los países ricos y los pobres es lo que me fundamenta con más realidad el meollo de esta vergonzante cuestión. La ristra de otras añadiduras al tinglado que supone esta crisis, diseminadas por continentes y países, vienen a añadir singularidades cuyo origen sigue siendo el desequilibrio rico/pobre. El euro, la moneda única que nos contempla, nació con ese desequilibrio y flota a la deriva. El "estado del bienestar", la opulencia consagrada, en esta españa de antigua tradición emergió (al menos en su esencia estaba) desde un sentido igualitario, social y coherente para convertirse en muy breve espacio de tiempo en un pozo de endeudamiento mayoritario general y enriquecimiento, económico y elitista, desmesurado para la minoría que nos controla. Todo me suena a desequilibrio rico/pobre.Y lo mejor es que existe solución. Pero pasa por acabar de raiz con este SISTEMA y, sobre todo, con tod@s l@s que lo justifican y defienden para, mediante el desequilibrio y la injusticia socializada, perpetuar sus privilegios.
Somos humanos y como tal soñadores y utópicos... podemos cambiar, sólo está en nuestras manos el hacerlo. No tenemos más que rebelarnos, ejercer nuestro poder humano mayoritario, nuestra libertad de pensamiento y de expresión social. No podemos vivir por encima de nuestras necesidades y mucho menos, vivir endeudando a generaciones futuras por el placer de parecer lo que no se es. Solo acabando con este sistema de desequilibrios e injusticias, habremos dado un paso de gigante hacia la alternativa, la que se vislumbra en el horizonte. Pero es acabar con ciertos privilegios y provilegiados que opondrán feroz resistencia para mantener las desigualdades, los desequilibrios y las injusticias.
Salud.

