domingo, 28 de junio de 2009

La marea, si nos lleva....

Dicen que la cara es el reflejo del alma. Sus labores expresivas son elocuentes: los mil matices de los ojos, la movilidad inconsciente de los músculos faciales, la personalidad de la frente, el efecto de los labios. La sonrisa es la única expresión que no engaña sobre los estados de nuestra alma. El llanto es demasiado elocuente aunque se pueda llorar de alegría.
Los mitos también son humanos. Sus locuras, sus extravagancias, sus informalidades, sus rarezas... todos esos vínculos que nos unen a nuestros semejantes son elementos humanos. Un mito no es un Dios, no es un ser excepcional al que hay que rendir culto ni pleitesía. Un mito no es un ser humano superior por naturaleza: somos nosotros con nuestros vínculos humanos los que los encumbramos a pedestales que se resquebrajan con el propio peso o con nuestro propio olvido.
¿Qué hace a una ser humano superior? Nuestro egoísmo, nuestra humana debilidad.
Michael Jackson era un hombre roto, destrozado por dentro, y sólo. Él mismo se abandonó. Todo su poder económico no ha podido compensar esa soledad del alma. Su cara era el reflejo de sí mismo. Eso prueba que el hombre, por mucho poder y mucho dinero que pueda acumular en su vida, está solo y abandonado a su suerte.
Que la tierra le sea leve al hombre, cuerpo mortal donde los haya, porque el mito murió al nacer.

lunes, 22 de junio de 2009

Un vistazo por la ventana.

Sigue siendo original que cada vez que te asomas a la misma ventana de siempre descubres un matiz diferente en ese mundo diario.
Los periódicos son ventanas al mundo, a ese mundo que no llegamos a ver por quedar detrás del edificio de enfrente o por estar lejos en la distancia. Pero hemos de entender que esos periódicos están llenos de subjetividades, de interpretaciones de la realidad vistas por los autores, de incongruencias e incorrecciones, de manipulaciones y censuras. Pero así somos todos: humanos.
Para mí pagar 94 millones de euros por un jugador me parece una absoluta falta de respeto hacia los miles de personas, normales y corrientes, que estamos pagando esta "crisis" impuesta por los poderosos y los políticos. Esa falta de respeto demuestra de lo que son capaces los poderosos por imponer sus criterios. Y de lo que son capaces los políticos por demostrar que un voto sumado a otros miles de votos les da un poder tan enorme que se pasan por los forros la "crisis" que han contribuido a crear. Son millones de parados, cientos de ERE's permitidos, despidos diarios.
Esto no es una "CRISIS" es un ajuste de cuentas contra la clase obrera, permitido por las corporaciones sindicales mayoritarias, y en puertas una nueva reforma laboral que les permita mayores beneficios. Es una vergüenza.

martes, 16 de junio de 2009

El capricho de ser...

El capricho de ser uno mismo... La libertad en uno de evocar contextos que parezcan a los demás una pura distrofia del raciocinio, deberían de sobrar para elevarnos al "SER HUMANO" la metamorfosis perfecta entre corazón-arte-razón.
Nos engañamos si la actuación no parte del sentir, aunque nos equivoquemos hasta extremos insospechados, la vida y a nuestros semejantes desde esa metamorfosis que nos convierte en seres humanos. La máscara que protege a la persona de la realidad está hecha de miedo, de debilidad, de la urgente necesidad de ayuda... y somos nosotros mismos los que huimos despavoridos a escondernos en el despotismo, en una posición de agresiva defensa y una postura de fuerza violenta, que nos aisla marcádamente de los demás. Y nos resignamos a ello, viendo las escasas manifestaciones de solidaridad y apoyo colectivo como un insulto a nuestro "EGO" exultante y solo.
No hemos de olvidar que somos "SERES HUMANOS", personas individuales con fines colectivos. Y no olvidemos lo "IMPORTANTE" que somos todos y todas (nuestros silencios y nuestras voces, colectivas o individuales). Y, por favor, no olvidemos que "NADIE ES MÁS QUE NADIE". Lo demás es puro y duro dogmatismo.
El capricho de ser uno mismo... es el capricho de ser rebelde, libre el pensamiento y la causa solidaria en la conciencia.
El capricho de ser uno mismo... amor y arte, agua y carne.