sábado, 22 de agosto de 2009

Cacique

cacique, ca.

(De or. caribe).

1. m. y f. Señor de vasallos en alguna provincia o pueblo de indios.

2. m. y f. Persona que en una colectividad o grupo ejerce un poder abusivo.

3. m. y f. coloq. Persona que en un pueblo o comarca ejerce excesiva influencia en asuntos políticos.

4. f. coloq. p. us. Mujer del cacique.


No es mal ejemplo para un ilustre señor, Concejal en el pueblo de Tomares, para más señas secretario general del PP tomareño y regente en la "frutería" de su propiedad. Aún le queda tiempo para llevar las tareas propias de sus cargos municipales (son varias delegaciones las que soporta sobre sus hombros), gestionar la frutería, dedicarse a los suyos y evadirse ante al ordenador publicando cosillas sueltas en dos blogs (que gestiona) y una página web. ¿Cual es su secreto para sacar tiempo para todo?

Este Concejal se siente perseguido y su intimidad invadida cuando un grupo de sindicalistas de la CNT-AIT aparecen frente a su establecimiento (en la vía pública calro está) con megáfono, banderas, panfletos y gritos reivindicando el injusto despido de un trabajador del Ayuntamiento (aunque cedido a la Empresa que se encarga de la recogida de basuras), un padre de familia, al que la propia empresa ha reconicido el despido improcedente para presionar al Juez consignando y depositando en el juzgado la cantidad que han creido conveniente.

La responsable directa del despido improcedente es la Empresa CESPA (grupo Ferrovial). El responsable en la sombra del despido es ese Concejal del PP tomareño llamado Faustino. ¿Y siente indefensión? ¿Y se siente amenazado? Ahora resulta que quien mata moscas callando es la victima. Que Faustino se encuentre en esa situación será de boquilla ya que, hace tiempo, dos sicarios se presentaron en casa de otro de los trabajadores del Ayuntamiento de Tomares (afiliado a la CNT-AIT) amenazandolo con el despido sin importarles que no estuviera presente, en esas amenazas, más que la enferma madre del amenazado. También se contra-manifiestan en la misma puerta de la frutería familiares, amigos y trabajadores eventuales amenazados (aunque no se puede demostrar) contra los sindicalistas de la CNT-AIT. Y que se intente demostrar por parte de la autoridad el nivel de ruido del megáfono (entre 15 y 20 W de potencia) de los sindicalistas y no se repare en la música que sale por las ventanas de la vivienda del Concejal (sobre la frutería) y que apaga con su exorbitada potencia acústica cualquier concierto del BOSS.

Faustino... tu cerebro aún es de típico CACIQUE de pueblo pero con el agravante del resentimiento por la pérdida de esa autoridad autoinvestida y divina de la que gozábais en tiempos. Me faltaría saber si eres falange o no, si eres del OPUS...

Contra vosotros siempre estaremos los libertarios.

Salud.

domingo, 2 de agosto de 2009

¡POLÍTICA!

Hace unos días, junto a varios compañeros y compañeras, nos tragamos 5 horas de tediosa y amargante sesión en un Pleno de un Ayuntamiento. Esa es la negación más ambigüa al intelecto humano.
Los políticos se justifican así mismos por el valor de la tergiversación, de las medias verdades ligadas a las medias mentiras y sobre todo de la falacia pura y dura. En definitiva es un espectáculo bochornoso. A no ser que el público asistiente lo haga a condición de que la gresca se presente para amenizar el tedio existente. Para entonces lo vulgar o la vulgaridad viste a los políticos de lo que son, de su verdadera cara... porque lo que llevan sólo es un disfraz.
El acto en sí (por eso aguantamos tanto) pretendía, de alguna forma, resarcir de la injusticia a una persona apreciada por mí. Y aquellos ignorantes, chavacanos, orgullosos y deleznables hijos de... (los concejales peperos) ignoraron la dignidad de una persona para después utilizarla.
Señores políticos: si todos ustedes (sin distinción de partido) se fueran al cuerno, más y mejor le iría al pueblo al que roban utilizando su demagogia, su buenas palabras vacías y su ilusinismo verbal. Si a tomar por culo, señores y señoras políticos, se fueran dejarían un vacío elemental: la prevaricación y la especulación y todo el mundillo que les rodea.

sábado, 18 de julio de 2009

La muerte...

La muerte es la culminación de nuestro paso por la vida. Eso es obvio. Pero, ¿somos dueños de nuestra vida? Al parecer solo nos pertenece a ratos. En una Dictadura, en cualquier momento, dejamos de ser nosotros, vivos, para pasar a ser meros e inertes muertos. Para las religiones sólo somos un paso de vida para proyectarnos eternamente en la muerte. Para mí, la muerte, es un vacío... el culmen de la vida que hemos aportado a los demás mortales como nosotros. Y la muerte es arte de culturas ancestrales. Y es amor donde se encierran emociones. Y es un lujo para unos y un don para otros, y un escape para los infelices. Y para los que dejaron de ser existiendo superficialmente, la muerte, significa la vida.
Conozco a solidarios que darían su vida por y para unos ideales: son escasos y difíciles de ver. Nuestra cultura también gira de forma irracional alrededor de la muerte por eso nos aferramos tanto a la vida, a esa vida después de ella. Esta irracionalidad es adquirida en parte por adoctrinamiento, por ese sentimiento de no ser nada para cumplir el cometido de ser fieles a dictámenes divinos y así convertirnos en vida después de morir. Es nuestro miedo sacado de las arrugas del alma por siglos de doctrina tomada incluso por vena.
La muerte es el resultado de vivir, sencillamente porque no merecemos estar viviendo eternamente. Y la tierra nos lo agradece.
La muerte es un ideal puro y crudo.