martes, 16 de junio de 2020

Después de una semana sin aparecer por este blog traigo a toda una eminencia medioambiental, Gerardo Ceballos, licenciado en biología, catedrático, investigador, activista y uno de los mayores expertos en investigación ecológica y medioambiental del mundo.

En su libro: “La sexta extinción masiva”, aclara que es la acción del ser humano la que ha acelerado la extinción natural. Así nos encontramos que al ritmo que llevamos de esquilmación de recursos naturales y materias primas, de sobre influencia en hábitats naturales por la presión habitacional, la contaminación y el cambio climático acelerado y potenciado por un consumismo feroz.

Gerardo propone en este libro que el fin de esta civilización puede producirse en 2050 si seguimos a la velocidad que llevamos.

En una serie de entrevistas nos da datos y en una en concreto, para Milenio.com nos dice que

Evaluamos 40 mil especies de vertebrados actuales y de esas se esperaría que ocho se hubieran extinto; pero no, hubo más de 300 extinciones. Lo que se extinguió en 100 años debió suceder en 10 mil años. Es una aceleración gigantesca. Por eso decimos que estamos entrando en la sexta extinción masiva y no tenemos más de 20 años para frenarla. Cada 15 minutos se mata un elefante ilegalmente y ya no habrá para 2030; los humanos estamos erosionando la capacidad de la Tierra de mantener la vida.”

Esto mismo lo desarrolla y argumenta en el libro que he mencionado.

En los dos meses punteros de mayor crisis de la pandemia que, parece ser que se está superando, en España, los indicadores reflejaban que la reducción de contaminación por CO2 se había reducido en más de un 65% y la boina de contaminación en las grandes ciudades se redujo en un 50%. Sólo 2 meses y los efectos han sido los que no se han producido por muchas reuniones y congresos y gasto de dinero público que a nivel mundial se emplee, sencillamente porque a nivel político y económico/empresarial no les conviene reducir el ritmo de velocidad que llevan al colapso a nivel terráqueo.

Son demasiado los intereses creados como para reducir nada en beneficio del medio ambiente y por consiguiente en beneficio de la tierra, y del propio ser humano.

Las plantas y animales, desde su propios hábitats interaccionan para protegerse unos a otros y por consiguiente, en esa relación con el ser humano como un animal más, lo benefician protegiéndonos de ciertos patógenos que pueden dañar seriamente nuestra salud. Pero la interacción ha de ser sostenible y efectiva, lo más natural posible.

"Todas estas plantas y animales brindan servicios ambientales necesarios para existir: de ellos depende la cantidad y calidad del agua que tenemos o el balance adecuado de gases en el aire que respiramos. Podemos decir, ¡qué triste que se extingan los orangutanes o las ardillas voladoras gigantes!, pero eso a mí no me afecta, y no podríamos estar más equivocados".

El contraataque desde los poderes, contra las personas que desde su vocación intentan poner remedio a este desastre no natural, es fagocitarlos, cortarles suministros o subvenciones al estudio o a la actividad científica; aburrirlos hasta que desisten o, incluso, pueden llegar a atentar contra sus vidas camuflando esto con cualquier excusa creíble.

¿Cuántos activistas medioambientales han sido asesinados en América Latina en esta última década? Se puede rastrear por internet.

El capitalismo nos está poniendo al borde de nuestra propia extinción. Y nuestra inconsciencia y falta de empeño por sobrevivir está acelerando el ritmo.

El humano, explicó, es el único responsable de esta extinción acelerada e incontenible. La destrucción del hábitat, de bosques, mares y selvas, así como la sobre explotación de la pesquería, la selvicultura y el tráfico ilegal de especies han derivado en la actual problemática.”

A lo dicho hay que añadir la terrible contaminación que está soportando la tierra que se suma al cambio climático inducido de forma natural por el devenir del propio desarrollo de la tierra. Y a esto añadimos también la desmesurada presión del ser humano sobre los ecosistemas.

Los resultados muestran que un 30% de las especies de vertebrados estudiadas están viendo reducidas sus poblaciones y que además, esta disminución esta afectando de igual manera a la diversidad biológica de sus respectivos hábitats. Por otra parte, de las 177 especies de mamíferos estudiadas, todos han perdido el 30% de su hábitat. Y otro 40% ha visto como se reducía y fragmentaba hasta en un 80%.”

Las interrelaciones entre los animales de un ecosistema y las interrelaciones entre ecosistemas es fundamental para la salud de la naturaleza. Si un ecosistema se deteriora de forma natural los ecosistemas periférícos, de forma natural, implementan soluciones y, de forma natural, devuelven el equilibrio, natural, al ecosistema deteriorado. Pero si un ecosistema se deteriora por acción del hombre los ecosistemas periféricos se resienten y tratarán de implementar soluciones, no para devolver al cauce natural a ese ecosistema deteriorado, si no para no ser ellos los que caigan en un desequilibrio que termine por causarles daño de forma seria.

[…] Esta interconexión entre especies hace necesario contemplar y estudiar los diferentes procesos que se dan en los ecosistemas con una mirada de conjunto, ya que una especie nunca se encuentra aislada en su hábitat, si no que se encuentra en uno otro punto de lo que se conoce como una red trófica, en la que depende de otros seres vivos para sobrevivir, y a su vez otros seres vivos dependen de ella.”

[...[ la desaparición de una especie dentro de estas complejas redes alterará inevitablemente a un número variable de otras especies; es lo que conocemos como efecto cascada, y será tanto mayor en cuanto la especie afectada ocupe un papel más relevante dentro de la red.”

¿Y cuál han de ser parte de las soluciones que con urgencia habría de acometerse?

Para revertir esta situación Ceballos aboga por aumentar las áreas de protección y preservar las poblaciones de animales y plantas en las regiones dominadas por el hombre. También considera necesario reducir el crecimiento de la población humana, disminuir el consumo y apostar por el uso de tecnologías verdes.”

Pero en esto último, lo de apostar por el uso de tecnologías verdes habría que añadir: “sostenibles y respetuosas con el medio ambiente y la naturaleza.” Porque hay ciertos carburantes supuestamente bios y ecológicos que para nada lo son, Algunos de ellos por los efectos directos y otros por los daños colaterales que producen.

Si seguimos creciendo al ritmo que llevamos con lo que ya eso supone de sobre presión sobre los últimos ecosistemas aún naturales, y sin llevar a cabo las medidas ya desesperadas que intenten ir a una profunda sostenibilidad, a partir de 2050 vayamos pensando en que la tierra va a depurar agresivamente tanto daño, tanto descerebrado abuso.

Os dejo algunos enlaces:

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