Después
de una semana sin aparecer por este blog traigo a toda una eminencia
medioambiental, Gerardo Ceballos, licenciado en biología,
catedrático, investigador, activista y uno de los mayores expertos
en investigación ecológica y medioambiental del mundo.
En
su libro: “La sexta extinción masiva”, aclara que es la acción
del ser humano la que ha acelerado la extinción natural. Así nos
encontramos que al ritmo que llevamos de esquilmación de recursos
naturales y materias primas, de sobre influencia en hábitats
naturales por la presión habitacional, la contaminación y el cambio
climático acelerado y potenciado por un consumismo feroz.
Gerardo
propone en este libro que el fin de esta civilización puede
producirse en 2050 si seguimos a la velocidad que llevamos.
En
una serie de entrevistas nos da datos y en una en concreto, para
Milenio.com nos dice que
“Evaluamos
40 mil especies de vertebrados actuales y de esas se esperaría que
ocho se hubieran extinto; pero no, hubo más de 300 extinciones. Lo
que se extinguió en 100 años debió suceder en 10 mil años. Es una
aceleración gigantesca. Por eso decimos que estamos entrando en la
sexta extinción masiva y no tenemos más de 20 años para frenarla.
Cada 15 minutos se mata un elefante ilegalmente y ya no habrá para
2030; los humanos estamos erosionando la capacidad de la Tierra de
mantener la vida.”
Esto
mismo lo desarrolla y argumenta en el libro que he mencionado.
En
los dos meses punteros de mayor crisis de la pandemia que, parece ser
que se está superando, en España, los indicadores reflejaban que la
reducción de contaminación por CO2 se había reducido en más de un
65% y la boina de contaminación en las grandes ciudades se redujo en
un 50%. Sólo 2 meses y los efectos han sido los que no se han
producido por muchas reuniones y congresos y gasto de dinero público
que a nivel mundial se emplee, sencillamente porque a nivel político
y económico/empresarial no les conviene reducir el ritmo de
velocidad que llevan al colapso a nivel terráqueo.
Son
demasiado los intereses creados como para reducir nada en beneficio
del medio ambiente y por consiguiente en beneficio de la tierra, y
del propio ser humano.
Las
plantas y animales, desde su propios hábitats interaccionan para
protegerse unos a otros y por consiguiente, en esa relación con el
ser humano como un animal más, lo benefician protegiéndonos de
ciertos patógenos que pueden dañar seriamente nuestra salud. Pero
la interacción ha de ser sostenible y efectiva, lo más natural
posible.
"Todas
estas plantas y animales brindan servicios ambientales necesarios
para existir: de ellos depende la cantidad y calidad del agua que
tenemos o el balance adecuado de gases en el aire que respiramos.
Podemos decir, ¡qué triste que se extingan los orangutanes o las
ardillas voladoras gigantes!, pero eso a mí no me afecta, y no
podríamos estar más equivocados".
El
contraataque desde los poderes, contra las personas que desde su
vocación intentan poner remedio a este desastre no natural, es
fagocitarlos, cortarles suministros o subvenciones al estudio o a la
actividad científica; aburrirlos hasta que desisten o, incluso,
pueden llegar a atentar contra sus vidas camuflando esto con
cualquier excusa creíble.
¿Cuántos
activistas medioambientales han sido asesinados en América Latina en
esta última década? Se puede rastrear por internet.
El
capitalismo nos está poniendo al borde de nuestra propia extinción.
Y nuestra inconsciencia y falta de empeño por sobrevivir está
acelerando el ritmo.
“El
humano, explicó, es el único responsable de esta extinción
acelerada e incontenible. La destrucción del hábitat, de bosques,
mares y selvas, así como la sobre explotación de la pesquería, la
selvicultura y el tráfico ilegal de especies han derivado en la
actual problemática.”
A
lo dicho hay que añadir la terrible contaminación que está
soportando la tierra que se suma al cambio climático inducido de
forma natural por el devenir del propio desarrollo de la tierra. Y
a esto añadimos también la desmesurada presión del ser humano
sobre los ecosistemas.
“Los
resultados muestran que un 30% de las especies de vertebrados
estudiadas están viendo reducidas sus poblaciones y que
además, esta disminución esta afectando de igual manera a la
diversidad biológica
de sus respectivos hábitats. Por otra parte,
de las 177 especies de mamíferos estudiadas, todos han perdido el
30% de su hábitat. Y otro 40% ha visto como se reducía y
fragmentaba hasta en un 80%.”
Las
interrelaciones entre los animales de un ecosistema y las
interrelaciones entre ecosistemas es fundamental para la salud de la
naturaleza. Si un ecosistema se deteriora de forma natural los
ecosistemas periférícos,
de forma natural, implementan soluciones y, de forma natural,
devuelven el
equilibrio, natural, al ecosistema deteriorado. Pero si un ecosistema
se deteriora por acción del hombre los ecosistemas periféricos se
resienten y tratarán de implementar soluciones, no para devolver al
cauce natural a ese ecosistema deteriorado,
si no para no ser ellos los que caigan en un desequilibrio que
termine por
causarles daño
de forma seria.
“[…]
Esta interconexión entre especies hace necesario contemplar
y estudiar los diferentes procesos que se dan en los ecosistemas
con una mirada de conjunto, ya que una especie nunca se
encuentra aislada en su hábitat, si no que se encuentra en uno otro
punto de lo que se conoce como una red trófica, en la que depende de
otros seres vivos para sobrevivir, y a su vez otros seres vivos
dependen de ella.”
“[...[
la desaparición de una especie dentro de estas complejas redes
alterará inevitablemente a un número variable de otras especies; es
lo que conocemos como efecto
cascada, y
será tanto mayor en cuanto la especie afectada ocupe un papel más
relevante dentro de la red.”
¿Y
cuál han de ser parte de las soluciones que con urgencia habría de
acometerse?
“Para
revertir esta situación Ceballos aboga por aumentar las áreas de
protección y preservar las poblaciones de animales y plantas en las
regiones dominadas por el hombre. También
considera necesario reducir el crecimiento de la población humana,
disminuir el consumo y apostar por el uso de tecnologías verdes.”
Pero
en esto último, lo de apostar por el uso de tecnologías verdes
habría que añadir: “sostenibles
y respetuosas con el medio ambiente y la naturaleza.”
Porque hay ciertos carburantes supuestamente bios
y ecológicos que para nada lo son, Algunos
de ellos por los efectos directos y otros por los daños colaterales
que producen.
Si
seguimos creciendo al ritmo que llevamos con lo que ya eso supone de
sobre presión sobre los últimos ecosistemas aún naturales, y sin
llevar a cabo las medidas ya desesperadas que intenten ir a una
profunda sostenibilidad, a partir de 2050 vayamos pensando en que la
tierra va a depurar agresivamente tanto daño, tanto descerebrado
abuso.
Os
dejo algunos enlaces:

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