lunes, 20 de abril de 2020


El 1º de mayo de este año ya inolvidable para nuestra memoria de vivos y para la historia, la escriba quien la escriba, nos lo deberíamos plantear como una experiencia única y una quiebra en nuestras vidas si sabemos interpretar que este virus no es el cabrón que nos mata, si no, la consecuencia de nuestros actos, de nuestra machacona idea supremacista sobre la Tierra, la Pachamama, Gaia, la nave que nos lleva, en un rumbo marcado por la disposición exacta de ese espacio inmenso imperceptible que no llegamos a imaginar. Y nos lleva con la paciencia de una madre cansadísima de todo el mal que le hemos creado y que no dejamos de hacerle.
No, no es volver a la normalidad anterior, la de la competencia económica y la producción de locos que esquilma los recursos naturales al grado de hipotecar al resto de generaciones, al punto de poner a esta nave al punto de reventar, por dar gusto al capitalismo aniquilador
Sencillamente NO debemos volver a ese punto. 
En este tiempo que llevamos de confinamiento hemos de pensar con sentido crítico e intentar concienciarnos, de verdad, de que la solución pasa por salvar el mundo, de crear entre todxs interacciones más sostenibles con la naturaleza, con toda esa biodiversidad.
Si conseguimos filtrar lo poquísimo bueno objetivo que se dice en las diferentes televisiones, radios, prensa, redes sociales, sobre esta nueva crisis que ya tenemos encima, y lo separamos de la cantidad de opiniones e información subjetiva y manipuladora, nos irá mucho mejor para nuestra salud y nuestra psique.
Vemos que en menos de un mes la contaminación en las grandes capitales se ha reducido un 50 % y los animales vuelven a sus antiguos entornos, los que les quitamos hace ya generaciones y donde hoy hay ladrillo y asfalto y algún reducto puntual de césped, plantas y árboles. La naturaleza que nos rodea y a la que le damos un maltrato constante sumándole un cambio climático bestial que también nos afecta decididamente como daño colateral, es tan perfectamente capaz de regularse sola que, en un breve periodo de tiempo, volvería a ser un vergel. NO, no hacen ninguna falta las escopetas para regular el entorno natural, simplemente es dejar actuar a la propia naturaleza, sin nuestras horribles injerencias y supremacismo. ¿Que en ese proceso regulador hay damnificados? Claro, y no dudéis que sea normal, ¿o ahora nos vamos a hacer las víctimas (no tenemos cara) y presentarnos como los damnificados cuando hemos extinguido con nuestra acción supremacista y despiadada más del 60%, 2 tercios con referencia a 1970, de los animales y reducido el pulmón de oxígeno, bosques, a más de la mitad, La tasa de extinción de biodiversidad es 10.000 veces superior a la extinción natural. Esto es un claro ejemplo de nuestra desfachatez, de nuestro mirar para otro lado, de nuestra acción destructiva y exterminadora, de nuestra semejanza (y mayor potencialidad dañina) con unos virus que ahora nos afectan hasta matarnos. ¿Queremos ser los únicos en destruir la tierra)
Este COVID-19 NO es el cabrón culpable, lo repito porque lo he escuchado decir. Pues, bien, los cabrones culpables somos nosotros, por omisión o interés o decisión mayoritaria o impotencia residual, por habernos impuesto (valga el redundar, a nosotros mismos) las condiciones necesarias e indispensables para que estos virus, manipulados o no, que nos son mortales dejen sus hábitats de confort para venir a darnos por culo. No tendrán otra cosa mejor que hacer, pero les damos la mano y se toman el brazo y la vida. 
Pues eso, que ya que estamos, deberíamos pensar conscientemente y mandar al sistema Capitalista a tomar por culo, así como a los subsistemas que lo mantienen y a lxs que lo defienden por ser parásitos o virus mortales, y dotarnos de formas de gobernanza más sostenibles y acordes a la integración natural biodiversa y con una humanidad integrada en ella, más colectiva, más fraterna, más razonable, más humana en definitiva.
Bueno, que me enredo porque me tiran de la lengua las inconsciencias tocapelotas de muchxs.
¿Y porqué comenzar este 1º de mayo de 2020, con un nuevo espacio en este blog? Por ser una fecha significativa para la conciencia social y laboral.
Podemos hacer de    
e N T R e   T e X T o S 
un espacio para enredarnos, fuera del ámbito de la Emergencia con textos que se enreden con nuestra Conciencia y nos descubra otros pensares que nos hagan pensar.
¡Venga! Nos esperamos, nos saludamos, nos vemos y si queréis nos enredamos. Al menos pasaremos un ratito en compañía. ¿Y si reflexionamos? Pues mejor que mejor.
Un saludo libertario


Brindemos por las locas


Brindemos por las locas, por las inadaptadas
por las rebeldes, por las alborotadoras,
por las que no encajan,
por las que ven las cosas de una manera diferente.
No les gustan las reglas y no respetan el status-quo.
Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas,
glorificarlas o vilipendiarlas.
Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas.
Porque cambian las cosas.
Empujan adelante la raza humana.
Mientras algunos las vean como locas,
nosotras vemos el genio.
Porque las mujeres que se creen tan locas

como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen.

Jack Kerouac



Firme propósito


Ni ampararse del día bajo el árbol de nieblas,
Ni morder el verano en las frutas dormido,
Ni besar en los labios lentos de tinieblas

Al muerto evaporado y vano de haber sido.

Ni penetrar el centro del álgebra frío,

Ni en el vacío clavar la máscara infinita.
Ni sembrar el olvido en el glorioso río
Y derramar la nada en la tumba bendita.


Ni rozar, Amor mío, tu boca entregada,

Ni su deseo quemar sin la llama esperada,
Ni arrastrar en el cuerpo rendido la herida.


Ni rezar con las manos juntas de la pena,
Pero traer consigo en la noche serena
El hondo corazón donde sangró la vida.

Marguerite Yourcenar







domingo, 19 de abril de 2020




¡Ay mísero de mí...!


¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!

Apurar, cielos, pretendo,

ya que me tratáis así
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.


Sólo quisiera saber

para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
qué yo no gocé jamás?


Nace el ave, y con las galas

que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?


Nace el bruto, y con la piel

que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevida y crüel
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?


Nace el pez, que no respira,

aborto de ovas y lamas,
y apenas, bajel de escamas,
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?


Nace el arroyo, culebra

que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?


En llegando a esta pasión,

un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón,
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

Pedro Calderón de la Barca





Fortuna


Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Ida Vitale