
Berlanga ha sido un sobreviviente de pies a cabeza, un ácrata didáctico e inteligente que burló censuras salvajes y nos salvó de la desnutrición cultural en una época donde la razón del control alienante destruía entendimientos y seres. Pero no es mi intención posicionarlo ideológicamente. El adjetivo ácrata no deja de ser una reflexión mía propia, sin más intención ni más trasfondo.
Si la solución es salvarlo de la quema condenándolo por colaborador transigente... hemos errado el tiro. Si la cuestión está en ensalzar su enigmática figura con edulcorado interés... hemos vuelto a errar el tiro. Dejemosle que descanse en paz. Que la tierra te sea leve, compañero... como dicen los libertarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario