domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Un artista que se rebela?

En comparación con otras manifestaciones sociales, el arte es un submundo nada artificial de vocación rebelde y transgresora, con una actitud de libre pensamiento y acción, y una conciencia y mensaje social capaz de mover masas. Por eso los poderes nacionales y transnacionales (polítiqueros incompetentes, especuladores empresario-banqueriles, la iglesia beatífica que no queda atrás) tratan de dominar a las masas, dominando la conciencia de los artistas mediante jugosos negocios, incentivos a la producción, premios... Si el mercado absorve al artista, el arte no será mas que un negocio dentro del mercado. Así, con la intervención (con objetivo manipulador) de la CULTURA por parte de los poderes políticos estatales, autónomos y municipales tenemos el dirigismo en la conciencia social a través de una oferta diseñada.
También juegan un papel de suma importancia el deporte y los medios de comunicación en el control y manipulación de esa conciencia social. El entramado, más bien diría yo la maraña urdida en estos años de transición político-social de la conciencia social de los españoles, ha sido crucial.

Cuando alguien decide renunciar, como lo ha hecho Santiago Sierra, al dirigismo intervencionista en este caso del Estado, sea de la condición ideológica que sea, entran a jugar su papel desorientador los medios de comunicación. La película 1984 (Michael Anderson, 1951), basada en la novela del mismo título escrita por George Orwel y publicada en 1949, representa la definición ficticia del climax social hacia el que vamos dejándonos llevar por nuestra inconciencia social. Y no son otros los que nos llevan por ese camino mas que los ya aludidos poderes fácticos, esos que no tienen límite a sus desmanes ni escrúpulos para realizarlos. Pero al menos nos queda nuestra dignidad y nuestra libre conciencia para apartarnos de ese camino por el que nos conducen cuan ganado manso y escoger nuestro destino caminando senderos y vidas.

Aquí podéis deleitaros con la carta completa de Santiago Sierra a González-Sinde, renunciando al premio.

"Madrid, Brumaire 2010

Estimada señora González-Sinde,

Agradezco mucho a los profesionales del arte que me recordasen y evaluasen en el modo en que lo han hecho. No obstante, y según mi opinión, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes.

Es mi deseo manifestar en este momento que el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar. Consecuentemente, mi sentido común me obliga a rechazar este premio. Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado. Un estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.

El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores, No, Global Tour.

¡Salud y libertad!

Santiago Sierra".

El artista fue galardonado por el Ministerio de Cultura por su obra crítica que reflexiona sobre la explotación y la exclusión de las personas, y genera un debate sobre las estructuras de poder", según el jurado.

La lluvia de críticas y comentarios al hilo de esta noticia que está cayendo en estos días presume un aliento deseable que de seguro permitirá a Santiago Sierra seguir profundizando en su línea artística, en el arte como medio de expresión y comunicación libre.

A quien no guste, que no mire. Que se guarde sus palabras para redimir su conciencia mintiéndose a sí mismo. A quien no guste, que no le dedique discursos o palabras y que los guarde como tesoros vacíos. No le demos más vueltas... la decisión es de Santiago Sierra, un artista libre.

Salud y libertad.

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