domingo, 17 de mayo de 2020



Fernando Valladares, doctor en biología del CSIC, nos recuerda con el título de su artículo

"El Coronavirus nos obliga a reconsiderar la biodiversidad y su papel protector"

¿Nos habrá servido este lapsus de tiempo, confinamiento de por medio, esta vida a ralentí que hemos llevado durante este corto periodo de tiempo?

"Mientras la OMS nos pide prepararnos para escenarios catastróficos que se avecinan con el coronavirus y nuevos virus que están por llegar, los científicos recordamos que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies"

La biodiversidad en los ecosistemas son muy necesarias y más lo son aún en los entornos humanos. Esto lo hemos cambiado. Hemos volteado esa vida natural en la que nosotros éramos los que nos adaptábamos a ella, por una vida sin entornos, con una biodiversidad adaptada a nuestros caprichos y, sobre todo, al interés consumista.

"[...] La existencia de una gran diversidad de especies que actúan como huésped limita la transmisión de enfermedades como el coronavirus o el Ébola, sea por un efecto de dilución o de amortiguamiento.[...]"

Seguimos mirando la Naturaleza con ojos economicistas. Y desde los mass media se sigue culpando al Coronavirus. Señoras y señores el ÚNICO CULPABLE ES EL SER HUMANO por activa y por pasiva. Este mirar desde los ojos de las grandes corporaciones que manejan la economía mundial nos está llevando a destrozar la Naturaleza, a destruir la biodiversidad de los multiples ecosistemas, a estinguir vida animal y vegetal...

"[...] Esto es tan preocupante como paradójico, ya que a los múltiples beneficios de la biodiversidad se suma uno clave, especialmente en estos momentos: nos protege de enfermedades infecciosas.[...]"

Si volvemos a la locura de la expansión globalizada de la competitividad económica y de recursos especulativos estamos avocados irremediablemente a la autoextinción.

Un papel fundamental en ese destrozo de biodiversidad es la presión especulativo económica sobre los ecosistemas y la caza. Esta última no regula nada, al contrario incide sobre manera en los ecosistemas eliminando, acotando, prevaleciendo sobre ellos como los dueños absolutos. Y todo ese mundo al que se llama "caza deportiva" y al que yo denomino "caza por placer" mueve muchísimo dinero. El interés de prevalencia está ahí. Es un tema meramente económico. La regulación no se ve por ningún lado.

"Con la simplificación a la que sometemos los ecosistemas, eliminando especies y reduciendo procesos ecológicos a su mínima expresión, estamos aumentando los riesgos para la salud humana a gran escala.[...]"
"[...] Todo esto forma parte y es consecuencia del cambio global, es decir, de la injerencia voluntaria e involuntaria, directa e indirecta, del ser humano en los sistemas naturales del planeta."

Valladares es muy claro en el sentido de respetar y cuidad la naturaleza y la biodiversidad

"[...] Se nos olvida la importante labor protectora ante infecciones, epidemias y pandemias que juega una naturaleza bien conservada.[...]"

Los humanos hemos olvidado nuestra conexión con la tierra. Nuestro sistema inmunitario sigue en retroceso: la contaminación creciente, la demasiada higiene con productos industriales químicos, el individualismo, el estrés, el sedentarismo, la alimentación insana, procesada, desnaturalizada, dislocada, quizás propia de especies que no es la nuestra. Un ejemplo

"[...] La extensión de monocultivos genéticos de animales domésticos, por ejemplo, elimina cualquier cortafuego inmune que pueda estar disponible para ralentizar la transmisión. Los tamaños y densidades de población elevados aumentan las tasas de transmisión. Además, las condiciones de hacinamiento deprimen la respuesta inmune. El alto rendimiento, parte de cualquier producción industrial, proporciona un suministro de susceptibles que es renovado continuamente y que es el combustible para la evolución de la virulencia. En otras palabras, el agronegocio está tan centrado en las ganancias que la selección de un virus que podría matar a millones de personas se considera un riesgo aceptable.[...]"

¿Qué podemos hacer y que esté en nuestras manos?

"[...] Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los problemas ambientales y las infecciones descontroladas. Es muy conveniente introducir diversidad en las variedades de ganado y cultivos en una reestructuración estratégica, tanto a nivel de granja como regional.[...]

El cambio ha de ser radical y ha de empezar por nosotros, por nuestra forma de vida, por nuestra relación con el entorno.

"Por desgracia, las primeras especies en desaparecer de los ecosistemas son las que más reducen la transmisión de patógenos. Se vio con el virus del Nilo y la pérdida de biodiversidad de aves, con el síndrome pulmonar por hantavirus y la desaparición de pequeños mamíferos, y con la enfermedad de Lyme. En este último caso, la desaparición de zarigüeyas (marsupiales americanos vulnerables) y la supervivencia de especies como el ratón de pies blancos favoreció la transmisión del patógeno a humanos."

Valladares nos pone en situación

"No sólo la biodiversidad nos protege de los virus. Los ecosistemas estables y funcionales lo hacen en general y de múltiples formas. Pero la función protectora de los ecosistemas se está debilitando con el cambio climático. Es particularmente preocupante en este sentido la pérdida de hielo y de suelos congelados.[...]"

¿Aprenderemos algo de todo esto? Particularmente creo que si, que algo cambiará en nosotros, en nuestra forma de pensar y actuar, y sobre todo, de ser. Se verá en poco tiempo y muy lejos del criterio inmovilista, contraevolucionado y ridículo de los manifestantes de la regresión y el fascio español.

Aquí tenéis el enlace del artículo completo:

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