Walt
Whitman
En
su país de hierro vive el gran viejo,
bello
como un patriarca, sereno y santo.
Tiene
en la arruga olímpica de su entrecejo
algo
que impera y vence con noble encanto.
Su
alma del infinito parece espejo;
son
sus cansados hombros dignos del manto;
y
con arpa labrada de un roble añejo
como
un profeta nuevo canta su canto.
Sacerdote,
que alienta soplo divino,
anuncia
en el futuro, tiempo mejor.
Dice
el águila: «¡Vuela!», «¡Boga!», al marino,
y
«¡Trabaja!», al robusto trabajador.
¡Así
va ese poeta por su camino
con
su soberbio rostro de emperador!
Rubén Darío
Lección
Le
enseñaron en la misión,
Cuando era pequeñito:
"Somos
todos hijos de Dios; cada hombre
es hermano de otro hombre.
Le
dijeron esto en la misión,
cuando era
pequeñito.
naturalmente,
no se quedó siempre
niño:
creció, aprendió a contar y a leer
y comenzó a
conocer
mejor esta mujer vendida
̶ que es la vida
de
todos los desgraciados-.
Y entonces, una vez,
inocentemente,
, dijo a un hombre y le dijo: "Hermano
..."
Pero el hombre pálido le fulminó duramente
con
sus ojos llenos de odio
y le respondió: "Negro".
Noemia de Sousa

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