miércoles, 20 de mayo de 2020




Walt Whitman

En su país de hierro vive el gran viejo,
bello como un patriarca, sereno y santo.
Tiene en la arruga olímpica de su entrecejo
algo que impera y vence con noble encanto.

Su alma del infinito parece espejo;
son sus cansados hombros dignos del manto;
y con arpa labrada de un roble añejo
como un profeta nuevo canta su canto.

Sacerdote, que alienta soplo divino,
anuncia en el futuro, tiempo mejor.
Dice el águila: «¡Vuela!», «¡Boga!», al marino,

y «¡Trabaja!», al robusto trabajador.
¡Así va ese poeta por su camino
con su soberbio rostro de emperador!

Rubén Darío



Lección

Le enseñaron en la misión,


Cuando era pequeñito:
"Somos todos hijos de Dios; cada hombre
es hermano de otro hombre.

Le dijeron esto en la misión,
cuando era pequeñito.
naturalmente,
no se quedó siempre niño:
creció, aprendió a contar y a leer
y comenzó a conocer
mejor esta mujer vendida
̶ que es la vida
de todos los desgraciados-.

Y entonces, una vez, inocentemente,
, dijo a un hombre y le dijo: "Hermano ..."
Pero el hombre pálido le fulminó duramente
con sus ojos llenos de odio
y le respondió: "Negro". 





Noemia de Sousa

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