jueves, 30 de abril de 2020



El extranjero

- ¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu [hermana o a tu hermano?
- Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo.
- ¿A tus amigos?
- Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer.
- ¿A tu patria?
- Ignoro en qué latitud está situada.
- ¿A la belleza?
- Bien la querría, ya que es diosa e inmortal.
- ¿Al oro?
- Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios.
- Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero?
- Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan... por allá.... ¡a las nubes [maravillosas!


 Charles Baudelaire




Ese estado de flujo

En el esfuerzo que uno hace por hallar su camino entre los contenidos de la [memoria
(insiste Aristóteles)
es útil el principio de asociación:
«pasar rápidamente de un punto al siguiente.
Por ejemplo de leche a blanco,
de blanco a aire,
de aire a húmedo,
tras lo cual uno recuerda el otoño en el supuesto de que esté tratando de [recordar
esa estación».
O suponiendo,
amable lector,
qué no estés tratando de recordar el otoño sino la libertad,
un principio de libertad
que existió entre dos personas, pequeño y salvaje,
como son los principios, pero ¿cuáles son aquí las reglas?
Como él dice,
la locura puede ponerse de moda.
Pasar entonces rápidamente
de un punto al siguiente,
por ejemplo de pezón a duro,
de duro a cuarto de hotel,
de cuarto de hotel


Anne Carson

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