Espinelas
Que
como el perro que lame
la mano de su señor,
el miedo ablande el rigor
con el llanto que derrame;
que la ignorancia reclame
al cielo el bien que le falta.
la mano de su señor,
el miedo ablande el rigor
con el llanto que derrame;
que la ignorancia reclame
al cielo el bien que le falta.
Yo, con la
frente muy alta,
cual retando al rayo a herirme
soportaré sin rendirme
la tempestad que me asalta.
cual retando al rayo a herirme
soportaré sin rendirme
la tempestad que me asalta.
No esperes en
tu piedad
que no inflexible se tuerza:
yo seré esclavo por fuerza
pero no por voluntad.
que no inflexible se tuerza:
yo seré esclavo por fuerza
pero no por voluntad.
Mi indomable
vanidad
no se aviene a ruin papel.
¿Humillarme? Ni ante aquel
que enciende y apaga el día.
no se aviene a ruin papel.
¿Humillarme? Ni ante aquel
que enciende y apaga el día.
Si
yo fuera ángel, sería
el soberbio ángel Luzbel.
El hombre de corazón
nunca cede a la malicia.
el soberbio ángel Luzbel.
El hombre de corazón
nunca cede a la malicia.
Salvador
Díaz Mirón
La
caída
Las
montañas cristalizan en mil años
y
el mar gana un centímetro a la tierra
cada
dos milenios,
horada
el viento la roca
en
cuatro siglos
y
la lluvia,
también
la lluvia se toma su tiempo para caer.
Se
paciente, con mi corazón
que
suspira por una obra duradera.
Como
el viento,
como
la lluvia,
también
mi corazón
se
toma su tiempo para caer.
Luisa
Castro

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