Con
ese don para la guasa y la sabiduría andaluzas ambas de calle que lo caracteriza, el
compañero Acracio Saurio trata de hacernos pensar, discernir,
reflexionar con este escrito que os presento, cuyo título es muy
revelador:
¿Desaparecerán
los más vulnerables, a fuerza de ser protegidos por el Estado?
"Estoicamente
escucho estos días las declaraciones de la derecha y de la
izquierda, de banqueros y curas, de filántropos y filósofos de toda
laya.[...]"
Sobre
todo como
los que suelen salir estos días en
los programitas estos de tertulianos que, supongo, cobran cifras que
ni en sueños pudiéramos
vislumbrar. Evidentemente podrían hacerlo por solidaridad y proteger
y
destinar esos emonumentos a cuasas justas, que no benéficas, causas
justas: gente que lo está pasando muy mal por vía económica o por
vía de lucha desigual contra pandemias, o gente migrada sin papeles
que viven
hacinados
en esos
asentamientos chabolistas que no tienen ni agua y que trabajan 12
horas por
la mitad del salario normal de 8 horas
para patronos
agrarios.
Proteger
a los más vulnerables... Es algo que suena socialmente a estar en
primerísima línea de batalla y ver la guerra desde muy,
muy,
lejos. Eso de proteger va mucho y bien con los poderosos porque no
van a sacar a nadie del abismo sin contraprestación, los
necesitan ahí.
El interés, el favor... La filantropía brilla por su ausencia, y
la empatía también
"Desde
luego, si cada vez que afirman lo de la protección, se sacase del
pozo a una decena de vulnerables desfavorecidos, a día de hoy no
existirían los dichosos vulnerables. Serían indestructibles."
Todos
con muy buenas palabritas y poses de "niños que no han
roto un plato" y "niñas vírgenes redentoras".
MENTIRAS. Solo
son eso, POSES. ¿Qué hay en la base humana de esas "poses"?
DINERO, solo el dinero, ese agente inhumano que tasa los estratos
sociales en base a la cantidad que tienes de bienes materiales y
bienes dinerarios.
"¿Qué
podemos esperar de esos discursos? De la derecha, el horror. Por
supuesto. De la izquierda, buenas intenciones ético filosóficas
[...]"
El
quedar bien en la foto. El salir perfecto en la tele. El discurso
honrroso, terapéutico, humanitario, conceptual, compadeciente,
cargado de su verdad que a la postre puede ser que sea la mentira más
aguda, la
más seria, la
más
incómoda, o
al menos, la no verdad.
Las
grandes fugas de cerebros, echados de esta patria por que no somos
capaces de reconocer lo bueno que tenemos. Puede ser que sea motivado
por uno se esos egoismos envidiosos que no nos deja ser. Pero que
luego nos envía
a salvar a la humanidad dándole gusto al ego y colgándonos las
medallitas de la implacable honorabilidad y respetabilidad social.
Vamos, que si fuéramos más empáticos seríamos más felices,
supongo.
Las
tecnologías de usar y tirar, las que nos meten por los ojos del
negociado
primor social que nos mantiene
productivos en cuanto a CONSUMIR mientras controlan nuestros
movimientos.
Consumir... se hace imprescindible para el capitalismo porque así se
crece al ritmo que marcan. Competir + Consumir
=
Crecer...
Pero crecer ¿hacia dónde? Pues ahora mismo hacia un presente de
"NUEVA NORMALIDAD" Y un nuevo futuro de pandemias
y peor calidad de vida.
"Pero
no hay problema, tras las elecciones la izquierda, ética y llena de
buenas intenciones, saca mapas de colorines, por barrios, para
explicar por qué perdió, y la culpa es de la abstención. La prensa
comenta, la tele dice, el parlamento parlamenta, la oposición se
opone, el gobierno gobierna, la policía multa, la OMS aplaude, por
ahí van los tiros.[...]"
Y
digo yo: ¿quién les va a votar si hay tanto inconforme y tanto
indignado y tanto cabreado? ¡Ah, que esos son solo anónimos
parlanchines de barra de bar. Y mientras el coronavirus haciéndose
hueco en nuestros corazones y la política profesional y el poder, a
lo suyo, a metérnos doblada la condición de ciudadanos modelo...
"No
amigos y amigas: los murciélagos, no fueron el problema.[...]"
Aquí
tenéis el enlace del artículo de Acracio Saurio:
https://www.alasbarricadas.org/noticias/node/43611

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