lunes, 11 de mayo de 2020



Vida

Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva

Dámaso Alonso


Jardín

I


Sos clara,
Oh, rosa tallada en piedra,
dura como el descenso del granizo.

Podría raspar el color
de los pétalos
como tinta volcada sobre una roca.

Si pudiera descifrarte
podría descifrar a un árbol.

Si pudiera hurgarte
podría descifrar a un árbol—
podría descifrarte.

II

Oh, viento, desgarrá el calor,
abrí el calor
hacelo jirones.

Los frutos no caen
en este aire espeso—
los frutos no caen en el calor
que golpea y aplasta
las puntas de las peras
y hace redondas las uvas.

Cortá el calor—
abrite paso a través de él,
y que corra a cada lado
de tu camino.


Hilda Doolittle



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