viernes, 15 de mayo de 2020

Nos dice el catedrático de ciencias políticas y políticas pública Vicenç Navarro que "Las políticas económicas neoliberales matan. Hay que cambiarlas". Ese es el título del artículo que traigo hoy a este espacio.

Pandemia y guerra mundial. Son dos asignaturas pendientes de los grandes magnates del poder, los que dirigen los designios de este mundo desde las sombras con una desfachatez y un desprecio absolutos.

Los virus, las bacterias, los gérmenes, son elementos de las interacción natural que nos han acompañado desde que aparecimos como humanos. De vez en cuando se han dado pandemias cuando han cogido desprevenido a nuestro sistema inmunitario y han sido muchas las bajas, pero quienes más han padecido siempre han sido las capas populares de la sociedad.

"El impacto de la pandemia del coronavirus en el deterioro de la calidad de vida y bienestar de las poblaciones (y, muy en particular, de las clases populares), así como la respuesta de los Estados para intentar contenerla están afectando todas las dimensiones sociales, económicas, políticas y culturales de cada uno de los países impactados por este fenómeno.[...]"

En esto tienen mucho que ver las políticas sociales. Precisamente donde más se ha cebado esta pandemia en número de muertes es donde más se ha recortado en el presupuesto que los gobiernos destinan a gasto social: educación (aunque este es otro cantar), sanidad (sobre todo), dependencia (la ginda del pastel)... El gran "Estado del Bienestar" que nos impusieron como la panacea y resultó ser otro engaño del Capitalismo

"[...] No es sorprendente que, en general, aquellos países donde tales políticas neoliberales se han aplicado con mayor dureza sean hoy también los países donde el daño causado por la pandemia está siendo mayor. [...] España, Italia y EEUU son claros ejemplos de ello.[...]"

Entiendo en todo esto, como ejemplo, que mientras disminuía la inversión pública en sanidad, se bajaba la tasa de camas por X habitantes y se despedía o no reponían sanitarios en plazas vacantes, se ha bien primado la privatización sanitaria y la sanidad privada y los seguros privados. Pero, eso sí, cuando esos bienvivientes que tienen igualas o seguros privados en hospitales privados y han padecido esta pandemia, han acudido a los hospitales públicos o públicos concertados (que esta es una forma de privatización encubierta o una privatización subvencionada con algún derecho público). Y esto sucedía, y tiene mucha relación, cuando se bajaban impuestos, una de las medidas estrella del neoliberalismo populista.

"[...] reducciones que han afectado muy en particular a las clases populares, todo ello mientras se reducían los impuestos de sucesiones y de patrimonio para las clases de renta superior.[...]"

Pero no solo se ha recortado en lo que ya hemos dicho. El mundo laboral ha sufrido en estos mismos países una brutal agresión y auténtica pillería, siendo evidente el recorte en derechos y la bajada en recaudación por cotizaciones, y el vaciado inmisericorde del fondo de pensiones, la mal llamada hucha de las pensiones que por ser de barro se rompió, con lo que tienen base para bajar impuestos al haber menos gasto social y menos gasto y recaudación laboral. De igual modo se sigue mimando y pasando la mano descaradamente a las grandes fortunas, su escasa recaudación y evasión fiscal y donaciones, y dejando el soporte del Estado en las maltrechas espaldas de las capas populares de la sociedad

"Repito, la evidencia de que los países en el Atlántico Norte que han sufrido más debido a la pandemia son aquellos que han aplicado con mayor severidad las políticas de austeridad, así como reformas laborales regresivas,[...]"

Hemos de cambiar radicalmente la producción económica en este país para adaptarla a una sostenibilidad propia de nuestra relación con el entorno, el mediambiente, la naturaleza, la tierra. Si hay que hacerlo unilateralmente, se hace. Un ejemplo del nefasto funcionamiento en encarar la crisis del coronavirus que ha tenido el neoliberalismo económico ha sido tratar de paliarlo por la via mercantil, negociando en el exterior, en una competición sin igual con otros países e incluso comunidades autónomas, la compra de productos básicos de protección contra la pademia y que en un buen porcentaje, varios países tuvieron que devolver por defectuosos. Hay empresas ilegales que se dedican a estos menesteres esclavizando a sus trabajadores. Pero ya hablamos ayer del trabajo esclavo.

Pues bien, el neoliberalismo, en vez de aunar esfuerzos nacionalizando empresas y fábricas para emplearlas en esta "guerra" (bautizada así por los voceros del neoliberlismo) se han dedicado a

"[...] Y, para complicar más las cosas, dentro de los mismos países importadores, varias autoridades a distintos niveles (sean CCAA en España, regiones en Italia o Estados en EEUU) han estado compitiendo entre ellas para conseguir cuanto antes estos materiales tan necesarios, competición que ha ido en contra de los intereses de los compradores y a favor de los intereses de los proveedores."

Hemos de dar PRIORIDAD AL BIEN COMÚN, ganancia de todos, frente al privado, ganancia de unos pocos. Eso es de una lógica incontestable. Y se ha visto en este problemón que aún tenemos, donde ha primado la competencia de la compra especulativa frente a la lucha real contra la pandemia. Ya se ha definido con anterioridad pero es bueno recalcar algunos detalles

"[...] Es por esta razón que el intento, en España, de aprovechar el enorme sufrimiento ciudadano para intentar desgastar al gobierno de coalición de izquierdas que están haciendo los partidos conservadores (como el PP en España) o neoliberales (como Vox, Ciudadanos o JxCat), presentándose como los grandes defensores de la ciudadanía frente al gobierno, acusándolo de incompetente, es de un cinismo extremo, pues fueron ellos –y sus políticas de austeridad- los que causaron la indefensión de la población, debilitando los servicios públicos. La rebaja de impuestos a las rentas superiores, la privatización de los servicios públicos y los recortes del gasto público sanitario y social son los que causaron el exceso de mortalidad [...]"

Y es exactamente eso, no tienen verguenza. Desde luego el gobierno no arrancó del todo bien y luego no lo ha hecho del todo bien. Pero ¿sólo el gobierno de la nación? ¿O más bien ha sido todo el politiqueo el que la ha cagado a base de bien? TODOS ELLOS LA CAGARON y solo los muertos se murieron. Mi más sincero pésame a la gran mayoría. En otras circunstancias, quién sabe, pudieran estar vivos muchos de ellos.

¿Hemos aprendido algo de todo esto? Espero que sí y no se quede todo esto en unos aplausos, en un montón de denuncias y en un pataleo de aquellos que viven de puta madre, muchos de ellos a costa de los demás.

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