A
partir de ayer 08/05/2020, el horario en que habitualmente, salvo
algún día puntual, en que hacía frente a la publicación de estas
dos secciones: "Poesía de Emergencia" y "eNTRe
TeXToS", va a cambiar por motivos laborales, fluctuando entre
las mañanas o las tardes, dependiendo de la carga de trabajo.
Dicho
esto y variando un poco el tema que venía tratando, os propongo
introducir más palpablemente textos relacionados con la naturaleza.
Pero no una naturaleza obvia y palpable, si no aquella oculta,
maravillosa y denostada por un crecimiento desmesurado que hemos
hecho nuestro, por voluntad impuesta de otros, y que choca
frontalmente con esta maravillosa tierra que se está rebelando.
¿Cómo
nos devuelve a baja intensidad los golpes que le damos? Es fácil y
evidente. Estos virus revoltosos que en condiciones de equilibrio
natural no nos meterían tanto miedo en el cuerpo, en desequilibrio
son capaces de matarnos.
Es
evidente y claro que estos tipos de coronavirus son propios de
especies animales salvajes, bueno dejémoslo en animales. Que en
ellos no tienen afectación y pueden ser hasta beneficiosos. Sin
embargo en nosotros, esos virus, experimentan un cambio o
transformación en sus propositos y se nos presentan dañinos o muy
dañinos.
Qué
nos dice un doctor en biología y profesor de investigación del
CSIC:
"Cuando
la naturaleza no funciona bien, cuando traspasamos un límite en
nuestra explotación de recursos, cuando se acumulan estos fenómenos
de huella y degradación ambiental, ocurren estas cosas. Nos lanzamos
hacia adelante pensando que la tecnología y la riqueza nos van a
librar de todos los males, pero una economía que no tenga en cuenta
la preservación del equilibrio natural será totalmente vulnerable
ante estos golpes."
Sí.
Estamos matando el planeta tierra, poco a poco pero sin descanso
desde la revolución industrial. En esta década se ha añadido un
fenómeno que, venía produciéndose a muy pequeña escala, y que se
ha comido al resto de fenómenos extraños que venimos produciendo.
El cambio climático es un hecho que, si no damos un giro total a
nuestro concepto de mundo, se agravará al punto de ser irreversible.
Si
algo nos ha enseñado este confinemiento pandémico es que en un mes
se redujo la contaminación en las grandes ciudades un 50%. La tierra
es sabia y la naturaleza curará sus heridad con
rapidez
si
no estuviéramos ya aquí.
Se
ha podido saborear ese aire más limpio aunque no desde las calles.
Algo es algo. Pero de seguir con el nivel de destrucción que
traíamos antes del confinamiento, por la desmesurada y absurda
competitividad/productividad habremos logrado el sueño de otros, en
este caso de un puñado de podridos multimillonarios con el poder
bajo el brazo.
"Fíjate
en las implicaciones económicas, sociales y psicológicas de este
pequeño desajuste. Pues esto es un ensayo. Si recuerdas los
incendios tremebundos de Australia (o los del Amazonas, Rusia,
Siberia, Canadá, Indonesia, Líbano, Congo, etc), fue otro ensayo:
fue una imagen del futuro. Un vistazo al fenómeno del fuego en
escenarios de clima como los que se esperan para muchas partes del
mundo. Aquello fue ver en el laboratorio australiano lo que puede ser
habitual en un margen de 15 años. Y esto de las pandemias, que
vendrán más, también lo es."
No
es de extrañar que estos coronavirus sean agentes naturales no
animales que hayan sido modificados o manipulados en laboratorio
quien
sabe si para que nos afecten o simplemente es la tierra, la
naturaleza la que se está defendiendo de nuestra implacable
agresión.
En la secuencia natural es difícil que se pueda dar un salto tan
trascendental
de virus animales a humanos pero no es imposible. En esta secuencia
en la que nos encontramos, con una vida tan artificial y agresiva ya
no es difícil y más teniendo en cuenta la herida de muerte que
estamos inflingiendo a la naturaleza.
Seguir
por el mismo camino que llevábamos es suicidarnos. Preguntaos y
reflesionad: ¿queremos eso?
Salud.

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