Para
Carlos Taibo la competitividad es como… se me viene ahora mismo al
recuerdo aquello que te gritaba el entrenador infantil desde la
banda: ¡Ese tío al suelo... ese tío al suelo, al suelo, que no
pase!
No
sé si os habrá pasado, a mí sí. Tienes que ser mejor que tu
contrario y si ese tipo no es peor y el entrenador no confía en
ti, pues ya la hemos liado. Hay que machacarlo para que no
afecte al resto del equipo. Tienes que convertirte en un tipo duro,
en el campo, y afable, fuera de él a guisa y deleite de los demás.
Pues digo que NO.
Y dije que NO.
¿Eres
solidario con el resto de tú equipo? No, por una sencilla razón:
debe seguir esa competencia dentro para ser competitivo fuera. Y esa
competencia dentro te dará mejor o peor posición de cara a salir al
campo contra un rival.
En
la vida pasa igual. ¿En el trabajo? Otro tanto de lo mismo, para deleite productivo de las élites financieras y del poder. ¿La
competencia es sinónimo de mayor calidad de vida comunal? Pienso que
no, que la competencia es más bien un factor de enfrentamiento para
mantenernos alerta contra el enemigo que tenemos al lado, incluso
siendo tu amigx, y que nos olvidemos de las cosas esenciales para nosotros: el amor, la libertad, la felicidad, la fraternidad, la solidaridad, incluso la salud. Que no seamos una mosca cojonera, vamos... y ese es muy mal camino, porque es el que llevamos hacia nuestra aniquilación.
Desde pequeños nos estigmatizan con la
competitividad, la competencia para ganar, para ser lxs mejores. lxs más fuertes. Te manipulan para que te
dejes influenciar, te adoctrinan para que dejes de tener criterio
propio y si no, te castigan para que dejes de ser tú mismo.
Aunque
eso de ser tú mismo, ya es otro tema.
CONTRA
LA COMPETITIVIDAD
No
deja de sorprenderme el ascendiente que la idea de competitividad
sigue ejerciendo sobre muchas gentes que convencionalmente situamos
en la 'izquierda'. El proyecto correspondiente acata sin rebozo toda
la miseria imperante, y lo hace desde la entronización de la lógica
más insolidaria -sálvese quien pueda-, la atomización, la
competición más feroz, la jerarquía y, por dejarlo ahí, y a
menudo, la adoración más servil de equívocas tecnologías.
Mientras la 'izquierda' no consiga liberarse de mitos como los del
crecimiento, la productividad y la competitividad, seguirá siendo lo
que tristemente es, tantas veces, hoy.
Fuente:
https://www.carlostaibo.com

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