Siempre mañana y nunca mañanamos
Al
día siguiente,
-hoy-
al llegar a mi casa -Altamirano, 34-
era de noche,
y ¿quién te cuida?, dime; no llovía;
el
cielo estaba limpio;
-«Buenas noches, don Luis» -dice el
sereno,
y al mirar hacia arriba,
vi iluminadas, obradoras,
radiantes, estelares,
las ventanas,
-sí, todas las
ventanas-,
Gracias, Señor, la casa está encendida.
Luis Rosales
Tu
cuerpo pulsado por sí
mismo...
Tu
cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y
fresco,
sonido límpido del cobre y del aliento:
eres
tus labios rezumantes de lima,
eres tus ojos recubiertos de
bruma,
eres tu mano fina ciñéndose cierva:
porque
en ti anida el mar, eres su guía,
y de ti la más torpe raíz
bebe su espina:
porque tú eres el viento
y eres
también la boca virgen
que muchos metros ocultan.
Carmen Bullosa
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