Con
una naturaleza en franco retroceso frente al frenético ataque de
este sistema capitalista, los virus mortales son los protagonistas.
Este
2020 pasa ya a la historia por haber causado unos estragos
considerables y, sobre todo, habernos metido el miedo en el cuerpo.
Pero el miedo puede convertirse en desesperación y causar daños al
gobierno de turno y este potencial peligro para unas élites
demasiado asentadas y con un poder inmenso es inaceptable.
En
este contexto, la filósofa Marina Garcés nos habla de la sociedad autoritaria y
nos mete directamente en la dinámica relacional del falso equilibrio
del Estado político y el difícil equilibrio del apoyo mutuo social
"[...]
dos realidades contradictorias: redes de apoyo mutuo y policías de
balcón.[...]"
En
efecto son dos realidades y ambas contradictorias. Dicen
que hay ojos en todas partes y hoy con las redes sociales, mirones
bobos y dicharacheros voceros del ¿bien?
"[...]
Ante esto, considera que si gana el miedo y la sospecha entre
vecinos, habremos dado un paso más hacia una sociedad autoritaria.
[...]"
¿Caminamos
hacia el control social? No es que caminenos es que con la
tecnología, el dinero invertido en investigación y los adelantos
técnicos ese control social pasará a ser total sin remedio.
El
coronavirus ha puesto de manifiesto, con una claridad soberana que
este sistema
"[...]
basado en la actividad y el crecimiento, pero cuando tiene una
patología no puede detenerse, cuidarse ni cuidar de las vidas que
cotidianamente expolia y explota. Tampoco las de aquellos que ha
dejado al margen, como las personas mayores. [...]"
Esos
últimos, las personas marginadas, ancianas, dependientes,
discapacitadas, refugiadas, presas, migrantes, son las más
vulnerables por estar arrinconadas o simplemente apartadas de la
sociedad normal y sus ritmos crecientes y estresantes.
"[...]
Si gana el miedo y la sospecha entre vecinos, habremos dado un paso
más hacia una sociedad autoritaria [...]"
Los
niños son los que están viviendo algo nuevo para todos por la
dimensión mundial del problema, pero muy nuevo para ellos. Este
proceso de confinamiento ha supuesto para muchas de estas personas
pequeñas un mazazo a su expansión individual. La libertad que
estaba ahí, frente a ellos, se ha esfumado como humo. El miedo se ha
cebado con muchos de ellos a través de sus familiares. Los niños
adquieren, para su posterior vida, algunas
características de sus progenitores. Si el miedo es uno de ellos, es
congénito, bajo mi punto de vista mal vamos.
Pero
lo peor de este miedo, de estas pandemias es que
"[...]
van debilitando el tejido social y alejando los grupos humanos y las
clases sociales en su relación con las expectativas y los futuros
compartidos. [...]"
Las
amenazas bidireccionales, las de los Nadies hacia el sistema y la del
sistema hacia los Nadies
"[...]
Ante esta crisis de los futuros compartidos, es fácil que cada uno
se proteja detrás de sus privilegios y perciba los demás como una
amenaza.[...] "
De
ahí viene el hecho de valorar el control social mediante la
tecnología. Si se van normalizando esos elementos que interaccionan
con la población y son argumentados por aquellos que mandan y
legislan, imponiéndonos mediante excusas legislativas los medios de
control, hemos perdido la batalla porque vamos interiorizando esas
imposiciones como necesarias sin serlo.
"[...]
Sí, pienso que el control social será uno de los grandes ganadores
de esta pandemia. Si a cambio de una geolocalización, o de un QR o
de los datos que sean nos dejan volver a salir de casa, ¿quién no
estaría dispuesto, a cederlas? [...]"
"[...]
Ya hace tiempo que estamos regalando datos sin control. Cuesta mucho
saber cómo y cuando lo hacemos, porque no es directamente
perceptible.[...]"
El
"teletrabajo" se ha destapado como el gran aliado del poder
empresarial para seguir produciendo autopistas al futuro. Sí, el
teletrabajo hasta ahora había sido utlizado en un 5%. A partir de
ahora será un concepto funcional y de primer orden en las grandes
empresas y en el sector público. El miedo pandémico ha sido un gran
aliado de este concepto.
Pero
¿seremos capaces de despertar de este sueño sin reproducir el
estado anterior? Debiéramos hacerlo. Otro concepto de vida, más
acorde con la naturaleza. Hemos de salir recuperados de este mal que
padecemos. Las cicatrices nos pueden ayudar y mucho si somos capaces
de aprender y recordar.
Recuperarnos
es seguir viviendo sin reproducir lo que nos ha llevado hasta aquí.
¿Cómo lo sabremos? ¿O queremos olvidar de golpe todo lo que hemos
sufrido? No debemos dramatizar, pero tampoco olvidar. Si no, no
habremos aprendido nada.
Por
si queréis leer la entrevista:
https://insurgente.org/marina-garces-el-control-social-sera-uno-de-los-grandes-ganadores-de-la-pandemia/

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