viernes, 8 de mayo de 2020

Con una naturaleza en franco retroceso frente al frenético ataque de este sistema capitalista, los virus mortales son los protagonistas.

Este 2020 pasa ya a la historia por haber causado unos estragos considerables y, sobre todo, habernos metido el miedo en el cuerpo. Pero el miedo puede convertirse en desesperación y causar daños al gobierno de turno y este potencial peligro para unas élites demasiado asentadas y con un poder inmenso es inaceptable.

En este contexto, la filósofa Marina Garcés nos habla de la sociedad autoritaria y nos mete directamente en la dinámica relacional del falso equilibrio del Estado político y el difícil equilibrio del apoyo mutuo social

"[...] dos realidades contradictorias: redes de apoyo mutuo y policías de balcón.[...]"

En efecto son dos realidades y ambas contradictorias. Dicen que hay ojos en todas partes y hoy con las redes sociales, mirones bobos y dicharacheros voceros del ¿bien?

"[...] Ante esto, considera que si gana el miedo y la sospecha entre vecinos, habremos dado un paso más hacia una sociedad autoritaria. [...]"

¿Caminamos hacia el control social? No es que caminenos es que con la tecnología, el dinero invertido en investigación y los adelantos técnicos ese control social pasará a ser total sin remedio.

El coronavirus ha puesto de manifiesto, con una claridad soberana que este sistema

"[...] basado en la actividad y el crecimiento, pero cuando tiene una patología no puede detenerse, cuidarse ni cuidar de las vidas que cotidianamente expolia y explota. Tampoco las de aquellos que ha dejado al margen, como las personas mayores. [...]"

Esos últimos, las personas marginadas, ancianas, dependientes, discapacitadas, refugiadas, presas, migrantes, son las más vulnerables por estar arrinconadas o simplemente apartadas de la sociedad normal y sus ritmos crecientes y estresantes.

"[...] Si gana el miedo y la sospecha entre vecinos, habremos dado un paso más hacia una sociedad autoritaria [...]"

Los niños son los que están viviendo algo nuevo para todos por la dimensión mundial del problema, pero muy nuevo para ellos. Este proceso de confinamiento ha supuesto para muchas de estas personas pequeñas un mazazo a su expansión individual. La libertad que estaba ahí, frente a ellos, se ha esfumado como humo. El miedo se ha cebado con muchos de ellos a través de sus familiares. Los niños adquieren, para su posterior vida, algunas características de sus progenitores. Si el miedo es uno de ellos, es congénito, bajo mi punto de vista mal vamos.

Pero lo peor de este miedo, de estas pandemias es que

"[...] van debilitando el tejido social y alejando los grupos humanos y las clases sociales en su relación con las expectativas y los futuros compartidos. [...]"

Las amenazas bidireccionales, las de los Nadies hacia el sistema y la del sistema hacia los Nadies

"[...] Ante esta crisis de los futuros compartidos, es fácil que cada uno se proteja detrás de sus privilegios y perciba los demás como una amenaza.[...] "

De ahí viene el hecho de valorar el control social mediante la tecnología. Si se van normalizando esos elementos que interaccionan con la población y son argumentados por aquellos que mandan y legislan, imponiéndonos mediante excusas legislativas los medios de control, hemos perdido la batalla porque vamos interiorizando esas imposiciones como necesarias sin serlo.

"[...] Sí, pienso que el control social será uno de los grandes ganadores de esta pandemia. Si a cambio de una geolocalización, o de un QR o de los datos que sean nos dejan volver a salir de casa, ¿quién no estaría dispuesto, a cederlas? [...]"

"[...] Ya hace tiempo que estamos regalando datos sin control. Cuesta mucho saber cómo y cuando lo hacemos, porque no es directamente perceptible.[...]"

El "teletrabajo" se ha destapado como el gran aliado del poder empresarial para seguir produciendo autopistas al futuro. Sí, el teletrabajo hasta ahora había sido utlizado en un 5%. A partir de ahora será un concepto funcional y de primer orden en las grandes empresas y en el sector público. El miedo pandémico ha sido un gran aliado de este concepto.

Pero ¿seremos capaces de despertar de este sueño sin reproducir el estado anterior? Debiéramos hacerlo. Otro concepto de vida, más acorde con la naturaleza. Hemos de salir recuperados de este mal que padecemos. Las cicatrices nos pueden ayudar y mucho si somos capaces de aprender y recordar.

Recuperarnos es seguir viviendo sin reproducir lo que nos ha llevado hasta aquí. ¿Cómo lo sabremos? ¿O queremos olvidar de golpe todo lo que hemos sufrido? No debemos dramatizar, pero tampoco olvidar. Si no, no habremos aprendido nada.

Por si queréis leer la entrevista: https://insurgente.org/marina-garces-el-control-social-sera-uno-de-los-grandes-ganadores-de-la-pandemia/

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