jueves, 7 de mayo de 2020


Esta breve reflexión del historiador Miguel Amorós enlaza con comentarios que hice en el post de ayer sobre la esclavitud moderna y anticipa otros escenarios que aproveca el poder para seguir dominando a una sociedad entregada.

Y digo entregada porque no tiene solución que un amplio sector de esa sociedad subyugada se implique en la lucha contra sus opresores.

Amorós nos revela como un hecho consumado que básicamente los grupos sociales, en términos absolutos, no aspiran a liquidar el sistema a pesar de ser llevados por el camio de la amargura por los poderes fácticos. La gente vulgar no lucha por su emancipación, porque las técnicas utilizadas por el poder, supera nuestra pobre imaginación. ¿Y llegar a un consenso? Difícil solución ésta entre grupos sociales muy dispares y hasta antagónicos ideológicamente hablando.

Pero no menciona el poder como ente palpable en si porque este término es demasiado abstracto. Lo reduce e identifica más: la oligarquía

A lo largo de la historia las oligarquías han producido gobiernos tiránicos. Puede ser debido a la degradación de la Aristocracia que produjo una forma de organización, social y política, aún más excluyente. Pero en este caso a la oligarquía a la que se refiere es a la tecnocrática, la que a través de la tecnología quieren perpetuar la dominación

"(Casi) Ningún grupo aspira a la liquidación del sistema, porque (casi) ningún grupo, a pesar de la acumulación de efectos nocivos, ha contestado la supremacía de la Técnica, que proporciona cohesión y solidez a la dominación. El consenso respecto a la Técnica, de que (casi) todo el mundo cree que no se puede vivir sin ella, justifica el dominio de la oligarquía tecnocrática y diluye las necesidades de emancipación de la sociedad."

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