Esta
breve reflexión del historiador Miguel Amorós enlaza con
comentarios que hice en el post de ayer sobre la esclavitud moderna y
anticipa otros escenarios que aproveca el poder para seguir dominando
a una sociedad entregada.
Y
digo entregada porque no tiene solución que un amplio sector de esa
sociedad subyugada se implique en la lucha contra sus opresores.
Amorós
nos revela como un hecho consumado que básicamente los grupos
sociales, en términos absolutos, no aspiran a liquidar el sistema a
pesar de ser llevados por el camio de la amargura por los poderes
fácticos. La gente vulgar no lucha por su emancipación, porque las
técnicas utilizadas por el poder, supera nuestra pobre imaginación.
¿Y llegar a un consenso? Difícil solución ésta entre grupos
sociales muy dispares y hasta antagónicos ideológicamente hablando.
Pero
no menciona el poder como ente palpable en si porque este término
es demasiado abstracto. Lo reduce e identifica más: la
oligarquía
A
lo largo de la historia las oligarquías han producido gobiernos
tiránicos. Puede ser debido a la degradación de la Aristocracia que
produjo una forma de organización, social y política, aún más
excluyente. Pero en este caso a la oligarquía a la que se refiere
es a la tecnocrática, la que a través de la tecnología quieren
perpetuar la dominación
"(Casi)
Ningún grupo aspira a la liquidación del sistema, porque (casi)
ningún grupo, a pesar de la acumulación de efectos nocivos, ha
contestado la supremacía de la Técnica, que proporciona cohesión y
solidez a la dominación. El consenso respecto a la Técnica, de que
(casi) todo el mundo cree que no se puede vivir sin ella, justifica
el dominio de la oligarquía tecnocrática y diluye las necesidades
de emancipación de la sociedad."

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